logo

Llegó el momento de vacunar a la mayoría de nuestros niños y adolescentes, ya sea con Soberana o con Abdala, así que serán cada vez más los padres y pequeños héroes camagüeyanos como los que ya participan en el ensayo clínico Ismaelillo que tiene por sede a la provincia de Camagüey gracias a su experiencia de vacunación en estas edades.

Bárbaro Herrera Romero, de 10 años, es uno de los niños que ya vivió la experiencia del esperado pinchazo en su hombro y él y su familia están felices de sentirse cada vez más protegidos.

Su padre, Bárbaro Ernesto Herrera Jiménez, quien ha tenido que cambiar su día a día y añadirle a las funciones laborales las citas para cada dosis y de cada examen médico con el propósito de asegurarse de que el niño esté bien, también cuenta cómo ha sido tener a dos de sus hijos dentro el estudio.

Ellos viven ahora el impacto directo de los avances de la ciencia cubana y de la fuerza de un país que pronto tendrá en proceso de vacunación a la mayoría de sus niños y adolescentes de dos a 18 años.

Aunque no será el fin del virus ni de las medidas de prevención, la tranquilidad aumentará en cada hogar camagüeyano y cubano, con los títulos de anticuerpos que generan tanto Soberana como Abdala y el necesario complemento del cuidado familiar, que seguirá siendo indispensable para la salud de la parte más querida de cada una de nuestras familias.

Lo saben Bárbaro y su papá, felices de que el niño lleve a Abdala en su hombro ya dos dosis de confianza y de vida. (Texto y Fotos Dania Díaz Socarrás/Radio Cadena Agramonte)



Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *