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Camagüey, 25 sep.- Ya se examinan en la capital cubana las últimas muestras de sangre extraídas al grupo de niños más grandes que participa en el ensayo clínico Ismaelillo para la utilización de la vacuna Abdala en poblaciones pediátricas.
 
La doctora Sonia Resik Aguirre, quien conduce en el país el ensayo que tiene su sede en Camagüey, explicó que con las mismas se realizan los estudios pertinentes para conocer la inmunogenecidad, mientras se espera el día 11 de octubre para la extracción final en los más pequeños.
 
Agregó que la evaluación lo culminan alrededor de 450 niños, pues más de 40 se excluyeron por padecer COVID-19  durante la ejecución del esquema de dosis.
 
No obstante, precisó que es una cifra suficientemente elevada para hacer confiable el resultado, teniendo en cuenta que desde el principio se escogió un por ciento muy superior al que suele usarse para este tipo de ensayos.
 
La especialista recordó que en el transcurso del estudio se recibieron evaluaciones del Centro para el Control de Medicamentos Equipos y Dispositivos Médicos, todas con valoraciones favorables que avalan las buenas prácticas clínicas empleadas, ademá solo se apreciaron reacciones leves y esperadas en todo el proceso.
 
El dolor en el sitio de la inyección resultó ser el efecto más común, junto a alguna otra consecuencia aislada totalmente predecible para la vacunación y solo se excluyeron niños a causa de contraer el virus, no así por ningún motivo asociado al producto.
 
Una vez que se concluya la evaluación de las muestras de sangre a extraer el mes próximo en los niños de tres a 11 años que intervienen en el estudio, Abdala será autorizado como otra opción para proteger a la población infantil del impacto de la pandemia, logro en que Cuba va a la avanzada con respecto al resto del mundo. (Dania Díaz Socarrás/Radio Cadena Agramonte) (Foto: Archivo)
 


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