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Desde que comenzó la más reciente crisis migratoria en la frontera sur de Estados Unidos, unos tres mil 500 haitianos han sido repatriados a Puerto Príncipe y otros 12 mil 400 fueron sacados de los campamentos en los cuales permanecían retenidos por parte de las autoridades migratorias estadounidenses.

El secretario de Seguridad Nacional de EE.UU. Alejandro Mayorkas, dijo incluso que el número, en ambos casos, podría llegar a ser mucho mayor luego que el Gobierno federal habría desmantelado algunos de los campamentos irregulares levantados en la frontera sur.

El Gobierno de Joe Biden impuso, frente al número creciente de migrantes agolpados en su territorio, las deportaciones masivas de ciudadanos haitianos al país caribeño.

Unas dos mil de esas personas han sido deportadas en avión a Haití, ocho mil regresaron voluntariamente a México y cinco mil fueron trasladadas a centros de acogida.

Los deportados desde EE.UU. se encuentran a su llegada a Haití con una capital, Puerto Príncipe, cada vez más peligrosa que la que dejaron, en la cual la mayor parte de la población no tiene acceso a servicios básicos como agua potable o electricidad.

Por su parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia alertó que más de dos de cada tres haitianos devueltos desde Estados Unidos son mujeres y niños, incluso algunos recién nacidos.

Si bien Mayorkas dijo que todos los migrantes haitianos que se concentraban en Del Río, Texas, abandonaron sus campamentos improvisados el viernes por la noche, en los próximos días y semanas podrían llegar más, reconoció el funcionario.

Ello es congruente con lo dicho por el Ministerio de Seguridad de Panamá, quien anunció que en este momento habría entre tres mil 500 y cuatro mil migrantes de paso entre las estaciones de recepción migratorias de Darién y Chiriquí, todos ellos rumbo a Estados Unidos.

Albergues de la Ciudad de México desbordados por llegada de migrantes haitianos

La semana pasada, a partir del martes 21, una doble oleada de migrantes haitianos, la mayoría con la intención de documentarse y permanecer en el país, empezó a moverse desde el norte y el sur hacia la Ciudad de México.

En poco menos de cuatro días los albergues que gestionan organizaciones religiosas y defensores de migrantes llegaron a su límite de cupo y ahora se ven rebasados.

Magdalena Silva, religiosa josefina que gestiona el albergue para familias migrantes Cafemin, asegura que estos nuevos flujos no van solamente en tránsito ni se van a ir en dos o tres meses.

Para esta defensora “esta es una nueva crisis migratoria, lo quieran admitir las autoridades o no”.

La Casa de Acogida y Formación para Mujeres y Familias Migrantes también está muy arriba del cupo para recibir migrantes, esta vez haitianos procedentes en su mayoría de Chile o Brasil. 

Muchos de los haitianos que habían emprendido su viaje a Estados Unidos decidieron regresar a México. Otros miles han podido entrar al territorio estadounidense, pero esperan una audiencia con un juez para determinar si pueden permanecer en dicho país.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, declaró que no veía necesario abrir albergues para los grupos de haitianos. “No va a ser muy larga su permanencia en la ciudad”, dijo. (Telesur) (Foto: EFE)



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