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Camagüey, 29 sep.- El corazón no solo late y bombea la sangre, sino que además envía las mejores señales para vivir. Es por ello que organizaciones internacionales como la Panamericana de la Salud y la de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) propusieron al 29 de septiembre para celebrar su Día.

El Hospital Provincial Docente Clínico Quirúrgico Manuel Ascunce Domenech fue testigo del reconocimiento a los especialistas y el personal dedicado a tan noble labor.

El doctor Yunior Rodríguez López, jefe del Servicio de Cardiología expresó su agradecimiento: “Estamos muy emocionados porque hace 21 años, con el fin de visibilizar las enfermedades cardiovasculares para su mejor control y tratamiento, se decidió celebrar esta fecha, y en este último calendario para nuestros pacientes y para la comunidad cardiológica ha sido difícil por la pandemia. Es un gesto altruista de nuestro personal el hecho de ceder nuestro espacio al tratamiento de la COVID-19 y hemos redoblado el esfuerzo para mantener un servicio de excelencia”.

Mientras, la doctora Yanara Peláez Guerra, directora de la institución médica, aseguró el compromiso que tienen sus trabajadores al resaltar la unidad que presenta ese colectivo, pues “cumple con todos sus indicadores, no ha descuidado su actividad asistencial y mantiene la proyección comunitaria en cada uno de los municipios y áreas de salud. La nueva generación de cardiólogos son jóvenes integrales, dedicados y con mucha preparación en todas las esferas tanto en la zona roja como en el Servicio de Medicina Interna de este Hospital”, agregó.

Devolver la sonrisa y la alegría a los pacientes a través del amor que profesa, ha sido la premisa insustituible del doctor Ángel Esteban Miranda Fragoso.

“Cuando uno comienza a estudiar Medicina no se imagina lo que realmente representa ser médico, porque uno lo conoce en la medida que obtiene resultados, que no son más que poder devolver la salud, la felicidad a cada persona que te toque; a veces es un anciano, un niño, y no siempre tiene que ver con enfermedades cardiovasculares, porque ser médico significa mucho más y realmente nos ven precisamente como sanadores de cuerpos. Indiscutiblemente convertirse en un sanador de almas es algo que viene implícito en la carrera, la devoción, la entrega, y si uno realmente quiere ser buen médico hay que darle toda la felicidad y la alegría al alma que necesita cada ser humano para despertar la sonrisa tan necesaria que exprese que las cosas van mejorando”.

El corazón es sin dudas un órgano estimulante, mantener una dieta adecuada, controlar la tensión arterial y practicar ejercicios son actitudes que garantizan un mayor bienestar y ayudan a cuidar a la mayor fuente de inspiración que existe.

Por tanta dicha de contar con uno, debemos protegerlo, ser recíprocos con quien nos brinda el placer de estar vivos, pues el secreto de sus latidos radica en que cada uno de ellos marca el instante que hemos vivido. (Texto y foto: Dayessi García Sosa/ Radio Cadena Agramonte)



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