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La Habana, 8 oct.- Primero no eran la preocupación, después fueron de los más afectados por variantes peligrosas del SARS-CoV-2; ahora están en el centro de campañas de inmunización; los niños que viven la COVID-19, se vacunan hoy para contarla mañana.

Evolucionando a un ritmo sin precedentes, sin llegar a todos los países por igual, y con prioridades monetarias por encima de las humanas; las vacunas antiCOVID-19 han redireccionado sus propósitos a dos objetivos fundamentales: los casos pediátricos y las dosis de refuerzo.

Aunque algunos países se toman más tiempo para decidir qué hacer con las vacunas y los infantes, muchas naciones han comenzado la inmunización de los menores de 18 años a pasos agigantados.

El caso de Cuba, pionero. La isla caribeña dejó escrita en la historia de la COVID-19 su ímpetu para garantizar la salud y ha sido el primer país en iniciar una campaña de inmunización masiva contra la COVID-19 con sus propias vacunas en pequeños de dos a 18 años.

Alabada por muchos, criticada por otros, el hecho es que esta nación del Caribe ya tenía una historia de más de 30 años en la biotecnología y en la producción de vacunas para los niños. Con la COVID-19 solo la remarcó.

Dos dosis de Soberana 02 más una de refuerzo con Soberana Plus (0-28-56 días), ambas diseñadas por el Instituto Finlay de Vacunas (IFV), conforman el esquema que se aplica a dicho grupo etario y en el que hasta el 3 de octubre, un millón 731 mil 591 niños y adolescentes cubanos, habían recibido al menos la primera una dosis.

Antes de autorizar ese paso, en la isla se realizó un ensayo clínico bajo el nombre Soberana Pediatría cuyos resultados arrojaron que en los adolescentes casi el 93 por ciento solamente con dos dosis de Soberana 02, respondieron de manera importante y eso es muy buena noticia, dijo el director del IFV, Vicente Vérez.

Pero Cuba no se detuvo aquí, y ya puso en marcha otro estudio clínico para los niños convalecientes de la COVID-19, con la vacuna Soberana Plus.

Pese a que este es el país donde la vacunación antiCOVID-19 comienza en edades más tempranas, otras naciones aprobaron el proceso para niños a partir de los tres años, seis y 12.

Además, la empresa estadounidense Pfizer en conjunto con la alemana BioNTech solicitaron autorización de uso en emergencias para su vacuna en niños de cinco a 11 años.

Pfizer publicó en septiembre detalles de un ensayo de fase II/III que muestra a su vacuna segura y capaz de generar una respuesta de anticuerpos robusta.

China dio luz verde a la inmunización de los niños a partir de los tres años en junio pasado, con las vacunas Sinovac y Sinopharm.

El gigante asiático empezó a vacunar a menores de entre 12 y 17 años a principios de 2021 y para mediados de agosto ya había administrado 60 millones de dosis en ese grupo etario.

Emiratos Árabes Unidos también empezó a vacunar a niños desde los tres años en agosto con Sinopharm.

A fines de mayo, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobó el uso de la vacuna de Pfizer / BioNtech para los de 12 a 15 años, basándose en un ensayo que mostró que la respuesta inmune a la vacuna en ese grupo de edad era comparable a la respuesta inmune vista en personas de 16 a 25 años.

La EMA también avaló la vacuna Moderna para niños de 12 a 15 años a fines de julio.

Francia, Dinamarca, Alemania, Irlanda, Italia, Suecia, España y Polonia se encuentran entre los países de la Unión Europea que han lanzado sus campañas de vacunación para los jóvenes de 12 a 15 años, con una aceptación que varía en todo el bloque, según un recuento de la cadena CNN en español.

El informe de ese medio de prensa indicó que también Suiza y Reino Unido, ambos fuera del grupo regional, ha estado vacunando a ese grupo de edad.

Del otro lado del océano, en Chile, los niños de seis años en adelante pueden recibir la vacuna Sinovac y países como Costa Rica, República Dominicana y Uruguay comenzaron a vacunar a partir de los 12 años con la de Pfizer.

También lo hacen Panamá, Ecuador, Perú, Paraguay y Brasil en el mismo grupo etario.

Por su parte, en Argentina los niños de 12 a 17 se inmunizan con la vacuna de la farmacéutica estadounidense Moderna. Este producto se aplica en la misma cohorte en Colombia, donde administran también Pfizer; igualmente sucede en Guatemala.

Cuando se buscan textos sobre la vacunación en niños, no se puede dejar fuera de ellos la palabra educación. Inmunizar a los pequeños para que vuelvan a la escuela es un llamado constante.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) pedía en un comunicado del 15 de diciembre de 2020, que incluso, la vacunación de los maestros fuera una medida fundamental para que los niños vuelvan a estudiar de nuevo.

Aunque las decisiones sobre la distribución de las vacunas recaen en último término en los gobiernos, las consecuencias de una falta prolongada de aprendizaje, o su deterioro, son abrumadoras, especialmente para los más marginados. Cuanto más tiempo permanezcan los niños fuera de la escuela, menos probable es que regresen a ella, recalcaba la organización.

No se trata de elegir entre los más grandes y los infantes, sino de cuidarlos a todos. Pero si de garantizar el futuro hablamos, que la COVID-19 solo quede en los niños como el mero recuerdo de un pinchazo salvador. (Texto y foto: PL)



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