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Panamá, 22 oct.- La vigésima edición de la Cumbre Judicial Iberoamericana (CJI) reunió este jueves a las administraciones de justicia de 23 naciones para analizar la sostenibilidad de la paz social como reto actual.

En el acto de apertura de la cita que concluirá mañana, el secretario Pro Témpore de la CJI y presidente de la Corte Suprema de Panamá, Luis Ramón Fábrega, destacó que el planeta está sumido en un malestar generalizado y la pandemia de la COVID-19 ha puesto en evidencia que el virus real es la desigualdad social.

“No podremos enfrentar los desafíos del milenio en ningún sector, si no somos capaces de enumerar los verdaderos escándalos éticos que surgen de la desigualdad y de la injusticia social; y poner a la ética judicial como la base del desarrollo de una justicia de paz, inclusiva, equitativa y participativa”.

Citó la obra El capitalismo cambia de piel, del autor Fernando Peirone, el cual señaló que “el coronavirus es la metástasis de un sistema que hace tiempo ya daba señales de insostenibilidad social, ambiental y democrática”.

Y a continuación afirmó que no se puede lograr un sistema democrático equilibrado sin preparar el capital humano requerido para ello, pero la desigualdad regional abre brechas, cada día más profundas, “que debemos enfrentar en conjunto”.

Al hacer un enfoque de los retos actuales, sin particularizar en la jurisprudencia, Fábrega alertó que actualmente se libra una guerra “por el control de la verdad”, donde “cada cual lucha por imponer su relato como válido y verdadero ante los demás” y advirtió que “Internet sin regulación” presenta un debate desafiante a la administración de justicia.

Al referirse a las ventajas de las nuevas tecnologías digitales si las utilizan de forma ética, aseguró que “demasiada gente se ve tentada a pensar que lo rentable es necesariamente bueno y conocemos de sobra hacia dónde nos ha llevado este tipo de razonamientos”, y señaló que resulta imprescindible mirar la aplicación de múltiples adelantos como sinónimo de poner “primero a la gente”.

Exhortó a las administraciones de justicia de los países presentes a comprometerse una vez más con la verdad, la igualdad de derechos, la dignidad humana, la lucha contra la impunidad, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y seguir trabajando por la paz.

En la sesión también habló el presidente panameño, Laurentino Cortizo, quien señaló que “la justicia debe ser igual para todos y ningún grupo económico o político puede estar por encima de la ley”, y a la vez aseguró que su gobierno respalda la independencia judicial.

La secretaria de la CJI, la uruguaya Elena Martínez, intervino igualmente en la inauguración y dijo que la reunión “no es una continuación de actividades paralizadas; es el reinicio de las labores de la modalidad que todos conocíamos mayormente antes de la pandemia”. (PL)



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