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Por Jorge Enrique Fuentes Ruiz/Radio Cadena Agramonte.

Si hoy en día Cuba se despoja ya de la despreciable COVID-19, es gracias a la certera visión biotecnológica del invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Y lo anteriormente expresado se resume en la sabia sentencia del líder histórico de la Revolución cuando aseveró que “el futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia”.

Desde que Cuba nació como país libre, digno y soberano en 1959, uno de los principales terrenos en el que se desarrolló para avanzar hacia el progreso fue en el campo biotecnológico.

Fidel revolucionó la perspectiva de cómo impulsar la biotecnología, y en ese sentido, sobresale su proyección de atemperarla a los adelantos del mundo, al proponer una mirada actualizada y siempre en búsqueda de nuevos descubrimientos, que vislumbraran soluciones a problemas sociales a corto plazo.

En el artículo Fidel y la Ciencia: Un legado que nos compromete, publicado en Internet por el Departamento de Comunicación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la República de Cuba el 19 de  noviembre de 2019, se refleja claramente el protagonismo del líder histórico de la Revolución de cara al desarrollo de de la isla en dicho ámbito.

Un ejemplo de ello es cuando en el mencionado escrito se apunta que “a partir del año 1981, (…) Cuba se inició en la fabricación de interferones, lo que permitió situar a nuestro país entre los primeros del globo terráqueo en esa producción; en 1986 se logró una nueva tecnología, la vacuna contra la Meningitis Meningocóccica, única efectiva en el mundo en ese momento”. 

Y más adelante, el texto refiere que frente a los funestos efectos de la pérdida de los vínculos con la URSS y del recrudecimiento de la hostilidad del imperialismo yanqui, “entre 1991 y 1992, cuando Cuba estaba abocada a otras urgencias de carácter económico y social, se creó el Polo Científico del oeste de La Habana dedicado a la biotecnología e industria farmacéutica, bajo la directa conducción de Fidel”.     

Se ratifica entonces que, aunque Cuba no posea importantes yacimientos de minerales y otros productos naturales bien cotizados en el mercado internacional, se explota el capital humano, la ingeniosidad de la materia gris de los artífices de la ciencia que con sus aportes contribuyen al desarrollo económico de la nación.

Por ello, el Comandante en Jefe nos entregó como legado, en su visión estratégica, potenciar el perfeccionamiento en el sector biotecnológico y farmacéutico, otorgándole superior importancia y jerarquía al progreso de las tecnologías de punta, la investigación y la obtención de novedosos medicamentos, vacunas y bienes industriales, al fundar la base productiva con sistemas de calidad y control más modernos.   

Camagüey es un ejemplo fehaciente del quehacer de Fidel en el ámbito científico y así lo corrobora el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de esta provincia, fundado por él mismo, el 25 de julio de 1989.

La vacuna recombinante contra la garrapata en el ganado bovino (GAVAC); el bionematicida Hebernem y la vacuna PORVAC, contra la peste porcina clásica, con un impacto positivo en el control de esa enfermedad, figuran como resultados relevantes en la biotecnología agramontina, que actualmente incursiona en otros prioritarios espacios de la salud, la esfera agraria y la economía.

No se puede dejar de reconocer el papel preponderante de la biotecnología cubana en torno al combate contra la COVID-19. Evidencian su fortalecido potencial científico vacunas de alta eficacia como Abdala, Soberana 02 y Soberana Plus, los candidatos vacunales Mambisa y Soberana 01; la fabricación de los antivirales Heberon Alfa R y HeberFeron, así como el inmonomodulador Jusvinza, empleado en los pacientes graves y críticos para disminuir la tormenta de citoquinas, complicación más terrible durante el curso del nuevo coronavirus. 

Fidel estará siempre presente en el quehacer de los científicos cubanos, y ahora que lo evocamos una vez más este 25 de noviembre, cuando se conmemorará el quinto aniversario de su partida hacia la inmortalidad, sus enseñanzas permanecen.

Como se demostró anteriormente, la Biotecnología le debe mucho a su visión estratégica. Nuestra Isla, frente a los ingentes retos de tipo económico, político y social, apostará por el avance en este sector, y como fin supremo, se enfocará desde esta perspectiva en beneficiar a la vida humana y animal en el planeta tierra. (Foto: Archivo)



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