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Este 25 de noviembre los agradecidos cubanos volvemos  a visitar la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte Loynaz para recordar a Fidel. Los rostros serenos van y vienen. Una mezcla de tristeza y alegría se expande entre la gente. Acongojados, porque físicamente sabemos que no está; regocijados, porque lo sentimos vivo.  

El Comandante en Jefe estará por siempre presente en la sonrisa de un niño, en la consagración de un maestro, en la poesía de un declamador, en el canto de un ruiseñor en una verde mañana, en la atinada faena de un obrero, en el sacrificio de un campesino volcado hacia su surco, en la esperanza de todo un pueblo.

Ya son cinco años de su partida hacia la inmortalidad, y qué mejor homenaje al Líder Histórico de la Revolución cubana que continuar su legado, emancipar su obra, hacerlo sentir humano y héroe al mismo tiempo hacia las nacientes generaciones, en fin, asumirlo como un estilo de vida.

Hoy más que nunca Cuba reafirma que será un eterno Baraguá, y que como eternos mambises cabalgaremos con el machete viril, prestos a dar la vida por la Patria, porque morir por ella es vivir, y  ratificamos irreversiblemente que somos de Patria o Muerte.

Jubilosos renovamos  aquel compromiso que desde el respeto y la convicción profunda hicimos frente a sus cenizas el 25 de noviembre de 2016; porque en cada tarea, en cada obra por y para la Revolución, estamos en el deber moral de respaldar con hechos que “Yo soy Fidel”. (Jorge Enrique Fuentes Ruiz/ Radio Cadena Agramonte) (Fotos: Humberto Cid)



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