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Por Maykel Torres La Rosa/Radio Cadena Agramonte

El yate Granma tocó tierras cubanas el 2 de diciembre de 1956, luego de una travesía de ocho días desde Tuxpan, México; 82 hombres venían a bordo de la embarcación, encabezados por Fidel Castro.

El desembarco fue muy difícil, llegaron a un lugar pantanoso, en Playa Las Coloradas, al noroeste de Cabo Cruz, los expedicionarios se enterraban en el fango, tropezaban con las raíces de los manglares, pero nada los detenía, llevaban en el corazón un ideal, la libertad de Cuba.

A partir de ese momento comenzó la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra para derrocar la tiranía de Fulgencio Batista.

El 5 de diciembre, tres días después de arribar a las costas del oriente cubano, tuvieron su bautizo de fuego en el lugar conocido como Alegría de Pío, el ejército de la tiranía pudo contactar con la fuerza rebelde debido a la denuncia de un individuo del lugar que horas antes había servido de práctico y conocía su ubicación.

Allí en ese histórico lugar, ante la petición de rendición a los combatientes, surgió un grito de guerra enarbolado hoy por el pueblo de esta isla de estirpe mambisa: ¡Aquí no se rinde nadie c…!

 El 8 de enero de 1959, el máximo líder Fidel Castro expresó: “Con el desembarco, comenzó para suerte de Cuba la insurrección que acaba de obtener la victoria y abrir el camino de la Revolución”.

Cuba conmemora el aniversario 65 del desembarco de los expedicionarios del yate Granma con el compromiso de mantener el legado de esos héroes y defender la soberanía de la Patria frente a la escala de agresiones que intensifica hoy el gobierno norteamericano. (Fotos: Archivo)



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