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Camagüey, 3 nov.- Como joven cubana y consciente del momento histórico, Amarilis Pilliner Blanco, especialista en primer grado de Medicina General Integral, hace un año cambió la compañía de su familia por lo que ella considera su misión.

Desde marzo del 2020 entendió el papel protagónico de los profesionales de la salud en esta lucha sin cuartel contra la COVID-19 y fue de los primeros profesionales que trabajó en el Hospital Militar Octavio de la Concepción y de la Pedraja, hasta que venció la primera etapa provocada por el alto índice de infestación de la pandemia.

“Recibir la medalla por la hazaña laboral en el contexto de las actividades de homenaje al trabajador de la salud es un compromiso muy grande a mi corta edad, pero es también el resultado de mucho esfuerzo y desvelo en aras de salvar vidas, y para mi ese es lo más importante”.

En tanto el joven Abel Dicet Borges, médico residente de terapia intensiva del Hospital Amalia Simoni, a tres años de graduado confiesa que estar en la zona roja ha sido uno de sus mayores miedos y retos, pero sin dudas una tarea importante que cumplió y ganó gracias al trabajo en equipo, la responsabilidad, además de la sensibilidad que percibió en galenos y pacientes.

“Es el orgullo de ser los héroes de estos tiempos donde revivimos momentos muy tristes pero otros llenos de alegría cuando un paciente salía del coma o se iba de alta médica, realmente es muy emocionante este reconocimiento”.

Estos jóvenes reconocen que la familia es esencial, así como el trabajo en equipo, de ahí que conversar con estos doctores es como recibir una clase de modestia y altruismo, incluso en sus ideas ponderan el bien colectivo por encima del individual.

Por su parte, la doctora María del Carmen Romero Sánchez, especialista de segundo grado en Medicina General Integral y profesora en el departamento de salud en la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey Carlos J. Finlay, recibió la medalla Jesús Menéndez por su  aporte a la formación de las nuevas generaciones.

Siempre estaré donde la Revolución me necesite, pero reconozco que este reconocimiento es un estímulo a mis 61 años, desde que comencé como fundadora del médico y enfermera de la de la familia en Camagüey en el año1984, donde éramos solo ocho.

Trabajé en el consultorio uno del policlínico Ignacio Agramonte por diez años y considero que es el programa base para trabajar en la prevención y control de las enfermedades, siempre que cumplamos con nuestra misión desde la consagración y el espíritu altruista.

Romero Sánchez cumplió misión en la República Bolivariana de Venezuela con experiencias agradables y encuentros con profesionales que habían sido sus alumnos, a los que ayudó a mitigar la nostalgia de las familias. 

Fueron 38 meses en Venezuela como directora nacional de docencia de la misión, en la que visité todos los estados y tuve la posibilidad de tener contactos con todos los profesionales de la salud.

Realizamos trabajos de conjunto con la Universidad de Ciencia de la salud Hugo Chávez Frías en la formación de médicos integrales comunitarios en Venezuela, que ya suman 28 mil los graduados.

Experiencia y juventud, un binomio que se funde en la medicina latinoamericana que en tiempos de pandemia es luz, faro y guía desde el altruismo y la solidaridad. ( Texto y fotos: Gladys Dailyn Morera Cordero/ Radio Cadena Agramonte)



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