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Por Dania Díaz Socarrás/Radio Cadena Agramonte.

El arte representa la virtud, la creatividad, la imaginación y la sensibilidad, a través de todas las manifestaciones que llegan con entrega y amor desde el talento de cada creador.

El sistema de la enseñanza artística en Cuba, con más de medio siglo de existencia, gradúa cada año a miles de estudiantes de distintas especialidades, en pos de garantizar la evolución de la cultura, pilar de la nación y su soberanía.

Sin embargo, esta realidad solo es posible gracias a un elevado esfuerzo económico del país y de las familias que procuran asegurar todo lo necesario a los futuros artistas.

Así el arte sigue adelante, a pesar de las limitaciones a las que la nación caribeña se enfrenta como consecuencia del bloqueo económico y financiero impuesto por Estados Unidos.

Está reconocido a nivel internacional que los útiles necesarios para la enseñanza artística son los más caros entre todos los medios educativos.

Instrumentos musicales, zapatillas y trajes para la danza, óleos, pinceles, o simplemente uniformes y libros, multiplican su precio al no poder adquirirlos en la norteña potencia del continente.

Los gastos totales por cada estudiante de las escuelas de arte pueden ser ilustrados, por ejemplo, desde el particular de un alumno de artes plásticas que consume en un curso escolar más de 14 mil dólares, en materiales esencialmente gastables, lo que implica que estos no serán reutilizados.

El cerco yanqui limita, asimismo, las presentaciones de los músicos cubanos, cuyo talento es reconocido y admirado en el mundo entero, al permitirlas solo por concepto de intercambio cultural, lo que se traduce en un pago muy inferior al precio justo por la exportación de ese servicio.

La cultura nacional, desde su base formativa, supera día a día los obstáculos que impone ese cerco estadounidense, porque es del espíritu de cada cubano que sale su inclinación hacia las artes y porque así se potencia desde la enseñanza regular.

Por eso, aún ante las escases de zapatillas,los bailarines egresados de las escuelas cubanas continúan brillando en escenarios del mundo entero,los pintores exhiben sus cuadros gracias a sus indiscutibles méritos, y nuestros músicos, nuestra música, se escucha en cualquier lugar de la Tierra.

Porque los cubanos hemos aprendido a crecer ante el mal, a volar siempre más alto, a no dejar de soñar, a que nos limiten los instrumentos, pero no las melodías, ni las ganas de hacer obras de alma grande para que la cultura siga siendo un pilar de la patria. (Foto: Archivo)



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