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Por Alex López Almaguer/ Radio Cadena Agramonte.
alex@rcagramonte.icrt.cu


Luisa Hidalgo.Luisa Hidalgo Pupo llegó a Camagüey, procedente de su natal municipio de Banes en la provincia de Holguín, a principios de la década del 60 del pasado siglo. Entonces estaba ansiosa por estudiar enfermería, una profesión con la que siempre soñó, pero que no había podido alcanzar, porque sus padres no podían pagar el ingreso a la única escuela privada que antes de 1959 existía en ese oriental territorio.

Emocionada dice que el amor la trajo a esta llanura camagüeyana; aquí sintió el peso de la distancia entre sus seres queridos y sus raíces, pero al mismo tiempo, tras el triunfo revolucionario, vio materializada su más grande aspiración, cuando en 1961 matriculó en un curso emergente para la formación de enfermeras.

“Gracias a la Revolución cubana he podido formar parte de esa fuerza valiosa de hombres y mujeres que como yo han dedicado sus mejores energías a una labor que, para mí, es un arte, porque no todas las personas pueden cuidar a un enfermo, aliviar su dolor y ser el sostén de quien no tiene ningún familiar cercano. Yo lo conseguí, aunque con mucho esfuerzo. Siento que la vida y mi Patria me ha gratificado por eso”; asevera Luisa.

A decir de sus colegas, el mayor mérito de esta mujer, fundadora del Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech de Camagüey, es su sencillez y su ternura para compartir sabios consejos con los jóvenes que se incorporan a la especialidad.

 

La "seño Luisa" en su labor diaria.

Del trabajo cotidiano de Luisa depende el diagnóstico de los pacientes con tratamientos investigativos sobre afecciones neurológicas, en el área de electroencefalograma.

Por más de 40 años, la experimentada enfermera se ha dedicado al registro eléctrico de la corteza cerebral de los pacientes, y a la observación imagenológica de la mácula ocular, ambos, exámenes imprescindibles para obtener un dictamen definitivo.

Trabajar en el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech, un centro reconocido a instancia nacional, es para ella un gran orgullo, pues ha sido justamente en ese lugar donde se ha crecido como profesional y también como persona. No son pocos los pacientes que durante sus cuatro décadas como enfermera, han podido constatar su entrega.

La seño Luisa, como le llaman cariñosamente sus compañeros, es ejemplo de sacrificio, constancia y amor al trabajo, lo cual le ha valido el apelativo de decana de las enfermeras en Camagüey. Qué mejor manera de demostrarlo que la frase con que cerró esta entrevista a propósito del Día Internacional de quienes ponen en práctica tan bella profesión: “Aquí estaré para lo que sea”. 



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