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Por Lázaro David Najarro Pujol/ Radio Cadena Agramonte.
najarro@rcagramonte.icrt.cu


Los emporios mediáticos al servicio de las grandes potencias, lideradas por el gobierno de Estados Unidos y con la complicidad de sus aliados europeos, no cesan en su empeño de desacreditar a Cuba, mediante severas campañas de desinformación.



Al hablar del mayor archipiélago de las Antillas, la “gran prensa”, agresiva y desvergonzada, utiliza términos tan irreales como brutal dictadura cuando, en 50 años de Revolución, en el país, no ha desaparecido, a causa de supuestas brutales políticas gubernamentales, ni una sola persona.  

¡Y qué decir de esos mártires fabricados, vulgares delincuentes convertidos en disidentes políticos! De lo que se trata, es de “impulsarnos” hacia la rendición incondicional y el desmontaje inmediato de nuestro régimen socialista, mediante el aliento y la ayuda a mercenarios internos.

Sin embargo, la peor falta no son esas burdas mentiras. “Lo que es imperdonable –refiere un reciente editorial del periódico Granma- es que se censuren las grandes verdades y la historia de un pueblo heroico  y bloqueado, que ha sido capaz de alcanzar lo que para la gran mayoría de la Humanidad es todavía un sueño”.

Tanta mentira, manipulación, desconocimiento, constituye una violación abierta a la más elemental ética periodística, e incluso, humana.

Pero, ni siquiera así, Cuba se ha amilanado, y se yergue como un ejemplo para el resto de los países de la región. ¡Qué mejor manera de demostrarlo que la actualización del modelo económico socialista, base del desarrollo de toda sociedad justa!

Contra vientos y mareas, la América Latina y el Caribe despiertan ya de su letargo, vencen –como dijese el Apóstol de la independencia en la Isla- a las fuerzas de la destrucción, marchan, de las revoluciones ciudadanas, a la integración emancipadora; con Cuba como protagonista
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