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Por Rolando Sarmiento Ricart/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte.
rcadigital@rcagramonte.icrt.cu


El presidente Barack Obama, acaba de afirmar que Estados Unidos y sus aliados, “usarán todas las herramientas disponibles”-¿como lo hicieron en Libia?- para detener en Siria la represión de civiles.


En soberano arranque “pacificador” publicado en los grandes medios al servicio imperial, Obama conminó al mandatario sirio Bashar al Asad para que dé paso a la transición de poder, cuando justamente en el país árabe se libran elecciones populares, en medio de alborotadores grupos de mercenarios y opositores que incitan a la violencia, apoyados y pagados por la Casa Blanca y neocolonialistas europeos.

Al unísono, el buen Obama se disculpó y dijo que fue por error que soldados yankis de la base Bagram, al norte de Kabul, en Afganistán ocupado, quemaran copias del  Corán, documento que para los musulmanes significa la palabra literal de Dios, cuya profanación generó protestas de la población, brutalmente reprimida por uniformados de la OTAN, con decenas de muertos y heridos resultantes.

“Esas disculpas son falsas, el Corán no fue quemado por error, todo el mundo sabe  que Estados Unidos está en contra del Islam”, dijo Ahmad khatami, clérigo iraní.

Sin embargo, mientras el Premio Nobel de la Paz, pide la intervención militar en Siria y viola todos los derechos internacionales, sus guerras, la inconclusa en Libia y las de Irak y Afganistán, sumen a esos países en un caos de muertes diarias e inestabilidad general, que también repercute en la familia estadounidense tras los constantes atentados suicidas de las poblaciones invadidas como quieren hacerlo ahora con Siria e Irán.

¿Por qué el dueño del cetro presidencial no retira las nerviosas tropas norteamericanas del Medio Oriente, y en cambio, quiere ampliar la zona de conflicto bélico? La razón es obvia, imperial, y tan negra como las alas de la muerte: es la posesión del petróleo ajeno mediante la guerra de rapiña, y es también la toma de posiciones estratégicas para cada vez más acercar sus misiles nucleares a Rusia, su principal adversario militar.

Obama, intenta confundir o complace a sus acólitos guerreristas con el noble gesto de proteger con “el uso de todas las herramientas” al pueblo Sirio que respalda a Bashar y no quiere ser otra réplica de Libia.

Es muy ingenuo el pretexto del jefe de la Casa Blanca. ¿Porqué buscar tan lejos escenarios para tan “buenas acciones”, cuando en su propio país los indignados y detenidos son apaleados, cegados por gases lacrimógenos o por corrientazos que dejan secuelas mortales?

Si de verdad Barack quiere comenzar a enriquecer el currículo que justifique el adelantado premio por la paz concedido, con solo una llamada digital a su homólogo de Chile, Sebastián Piñera, podría detener las golpizas y represión (peor que al estilo fascista de Pinochet), de los carabineros a los pobladores de la región sureña de Aysén, que piden mejoría de vida.

También, y con la cooperación de sus aliados en la culta Europa, puede intervenir para que el flamante presidente español Mariano Rajoy, suspenda la brutal entrada de porrazos a los estudiantes de Valencia que protestan por los recortes gubernamentales de la educación.

Claro, eso es más difícil que lanzar misiles y bombas desde aviones sin pilotos: son estados democráticos donde no hace falta la intervención USA, ONU ni OTAN porque todo está bajo control.



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