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Por Jorge Navarro Torres
Caracas. Se juega la final del torneo de voleibol para mujeres correspondiente a los X Juegos Deportivos Panamericanos. Frente a frente las sextetas de Cuba y Estados Unidos, rivalidad atlética.
Las norteñas, grandes favoritas para el título, cuentan en su nómina con Flora Hayman y Rita Crocker; las antillanas con algunas experimentadas jugadoras, pero fundamentalmente con un grupo de jóvenes muchachas, y entre ellas una quinceañera: Mireya Luis.
Se juega el cuarto parcial del desafío. Cuba va delante dos sets por uno, y el tiempo va empatado a 13 tantos, las caribeñas marcan el punto 14 y se produce un espectacular duelo, remates van y vienen a velocidades increíbles, hasta que en medio de la batalla Mireya Luis se eleva hasta el infinito casi toca el cielo y desde allí su poderoso brazo dispara un cañonazo que cae en terreno de nadie dentro de la cancha rival.
A partir de ese momento en que apenas dejaba de jugar con lazos y muñecas, nació el 25 de agosto de 1969, la espigada atleta oriunda de la ciudad de Camagüey, eslabonaría una trayectoria de 18 años en la selección nacional.
La leyenda comenzó a forjarse cuando acompañada de su hermana mayor, Mireya vio por primera vez una cancha de voleibol, ahí surgió el interés por ese deporte, aunque el tránsito hacia empeños mayores estuvo empedrado de obstáculos hasta llegar aquel fabuloso día en Caracas.
Mireya Luis, como deportista fue dueña de unas condiciones naturales excepcionales, como auténtica líder, voluntad indomable, creatividad, capaz de defender en todo el campo, a la vez que con su poderoso salto capaz de llegar hasta los 3 metros y 35 centímetros en el ataque no había bloqueo contrario que se le resistiera.
En su aval atesora tres medallas de oro en igual cantidad de Juegos Olímpicos, Barcelona '92, Atlanta, '96 y Sydney, 2000, además integró los equipos campeones mundiales en Brasil 1994 y en Nagoya, Japón 1998.
Múltiples medallas en Copas del Mundo, Gran Prix, Juegos Panamericanos y Centroamericanos y el reconocimiento del público en varias latitudes, especialmente en China y Japón, donde la afición asistía a los entrenamientos para ver a la atleta cubana.
En la actualidad Mireya Luis, atiende las relaciones internacionales de la Federación Cubana de Voleibol, y es además integrante de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Internacional.
Por su destacada ejecutoria en el campo deportivo, ha recibido entre otros honores, la Ordenes Playa Girón y al Mérito Deportivo que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba, el Premio al Espíritu de Lucha en tierra nipona, el Premio Internacional Fair Play en Italia.
Fue incluida también en las relaciones de los mejores deportistas del siglo XX en Cuba y de la Federación de Voleibol, y en el Salón Internacional de la Fama de Holyoke, Massachussets, en Estados Unidos.