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París, 27 jun.- El presidente francés, François Hollande, recibirá hoy a la canciller federal alemana, Ángela Merkel, como parte de las negociaciones previas a la Cumbre de la Unión Europea (UE), en la que tratarán de buscar soluciones a la crisis financiera.Ambos gobernantes difieren en cuanto a la forma de resolver las turbulencias provocadas por la abultada deuda y el déficit fiscal en varios países acogidos a la moneda común, como Grecia, España, Italia y, más recientemente, Chipre.

Berlín insiste en que la vía para reducir los desequilibrios presupuestarios es el recorte de los gastos y de la inversión estatal, la privatización y la eliminación de empleos en el sector público.

En declaraciones recientes, Merkel reiteró sus posiciones al señalar que en la Cumbre habrá muchas ideas para mutualizar las garantías de la deuda, pero muy pocas sobre el control y el rigor.

Por su parte, Hollande, si bien no rechaza la austeridad, propone complementarla con medidas para dinamizar la producción, generar fuentes de trabajo y lograr el crecimiento de la economía.

Una fórmula para conciliar ambas posiciones fue propuesta por el presidente de la UE,
Herman Von Rompuy, quien sugiere dotar a Bruselas de poderes suficientes para supervisar los presupuestos de cada país e imponer las correcciones necesarias para evitar desbalances.

Los opositores a este mecanismo señalan que esto significaría ceder soberanía al permitir a un organismo supranacional revisar las cuentas del gobierno.

Un nuevo elemento se sumó en los últimos días al complicado panorama europeo cuando el Gobierno chipriota, que precisamente recibirá en la Cumbre de Bruselas la presidencia rotativa de la UE, debió pedir ayuda para recapitalizar sus bancos, amenazados con la bancarrota.

Estos temas fueron analizados la víspera por los titulares de Economía y Finanzas de Francia, Pierre Moscovici; de Alemania, Wolfgang Schäuble; y de España, Luis de Guindos, así como por el vicetitular italiano, Vittorio Grilli, y el comisario europeo, Olli Rehn.

La cita se realizó a puertas cerradas y no hubo un pronunciamiento final, ni se ofrecieron declaraciones a la prensa.

Igual que muchas de las anteriores, la Cumbre del 28 y 29 del  actual junio ha sido calificada de crucial y definitiva para salvar al euro y tranquilizar los mercados. (PL)



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