logo

Por Yolanda Ferrera Sosa/Fotos: Gualveris Rosales Sánchez

Museo Casa Quinta Simoni: encuentro entre dos épocasLa vetusta mansión conserva aún la atmósfera sugerente que envolvió a aquellos amantes. El paso de los años y de tantos sucesos vinculados con su existencia, no han logrado restarle esa magia que asalta al visitante.

Allí, se puede dar rienda suelta a la imaginación y encontrar a Ignacio Agramonte y a Amalia Simoni, en el amplio jardín de la casona, jurándose amor eterno.

Detalle de uno de los patios interiores, típicamente camagüeyanosLa Casa Quinta donde ella residiera desde su adolescencia –a mediados del siglo XIX ubicada en las afueras del Puerto Príncipe, hoy capital agramontina- es un hermoso Museo inmerso en la plenitud de la urbe citadina, en la calle de General Gómez 608.

Allí se forjó la apasionada entrega de Amalia y de Ignacio. Allí enhebraron su futuro, sólo destruido por la situación imperante en la Isla, sometida a un brutal dominio de la Metrópoli española.

Unidos en matrimonio, residieron allí poco tiempo, pues en breve él debió partir hacia la manigua insurrecta dado el peligro que corría en la Villa. Ella se le sumó con ejemplar valentía.


El arco, al fondo, enmarca uno de los corredores de la mansión, devenida museo.La Casa Quinta que conserva tan valioso ejemplo de amor entre dos seres y hacia la Patria, se erige actualmente como un Museo, cual joya del patrimonio camagüeyano más querido. Rescatada gracias a la acción bienhechora de quienes no permiten olvidos, ha sido objeto de diferentes acciones remodeladoras y restauradoras de su potencial.

Sitio para el descanso, para el encuentro entre dos épocas diferentes y para el trabajo útil en el seno de la sociedad: este Museo Casa Quinta Simoni es como un símbolo de lealtad y de fidelidad, sentimientos que honraron como pocos, aquellos amantes.



Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *