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Por: Rolando Sarmiento Ricart/Colaborador de Radio Cadena Agramonte.

Reciente tiroteo en Nueva OrleansEl terrorismo es terror, píntelo el pintor que sea, y la violencia que se enseña para matar afuera, puede convertirse en un boomerang de incalculables proporciones: Cuando hace unas horas el presidente Barack Obama enviaba el portaaviones de propulsión nuclear “USS Nimitz” a la península de Corea para apoyar a su aliado del Sur y ahuyentar el diálogo entre coreanos, y acordó con el primer ministro británico, David Camerón,  reforzar la ayuda a los “rebeldes” para sacar del poder de una vez por toda al mandatario constitucional de Siria, Bashar al Assad, en la retaguardia del Imperio la policía de Nueva Orleans busca a los culpables de un nuevo tiroteo callejero, en el cual resultaron heridas 19 personas, incluidos dos menores.

En Kentucky, un niño de 5 años de edad -con su rifle calibre 22, marca Críquet-  segó la vida de su hermanita, Caroline Starks, de dos años. La tragedia, por estremecedora que resulte, ha ocurrido en muchas escuelas estadounidenses, una sociedad donde se diseñan armas de  fuego de variados tipos y colores exclusivas para menores, adolescentes y jóvenes.

El pequeño fusil de marras, de 1,1 kilogramos de peso y 80 centímetros de largo, se vende a un precio aproximado de 140 dólares y puede comprarse en centros comerciales de aquel país.

La página Kid Shootings explica que cerca de tres mil niños mueren cada año por heridas de bala y 14 mil son lesionados. “Son tantos como los soldados caídos en combate en Iraq”.

Tras la tragedia, la Asociación Americana para la Protección de los Niños ha lanzado una petición al Congreso, con el propósito de prohibir la venta de fusiles de la marcha Cricket.

Sin embargo, la soldado raso Kimberly Rivera, enviada a Iraq en el 2006 y negada a volver a la guerra al año siguiente, fue juzgada por negarse a disparar a los niños de ese país invadido por los EE.UU. Ella, madre de cuatro hijos y embarazada, permanece en prisión lejos de sus pequeños y esposo.

Muchos, la mayoría, para no pasar por lo mismo que Kimberly, obedecen las órdenes de matar ciegamente y regresan traumatizados, por eso, los tiros no se acallan en la segura retaguardia de la democracia que combate el “terrorismo” en cualquier “punto oscuro del mundo”, sobre todo donde haya petróleo. (Foto: Tomada de Cubadebate)



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