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Autor: Dr. Luis Pérez Alvarez
Dr. Antonio Hernández Vida
Proyecto Esperanza para los niños discapacitados
Camagüey, Cuba - 2006
RESUMEN
La tartamudez en el niño de dos a cinco años se convierte en un serio problema para la familia en lo que se refiere al desarrollo del lenguaje. Se hace un enfoque desde lo conceptual hasta el tratamiento de esta entidad. Se brindan consejos útiles para eliminar esta enfermedad en la familia.
BIBLIOGRAFIA
Tartamudez Funcional o Espasmofemia funcional
GENERALIDADES
• Breve recuento histórico:
La espasmofemia funcional (tartamudez) en una entidad nosológica del habla, que ha afectado la humanidad desde que se tiene conocimiento de la misma, no respetando diferencias geográficas, climáticas, étnicas ni sociales
Ya en el Antiguo Testamento se menciona a Moisés como padecedor de una tartamudez y las referencias a Aristóteles, Esopo, Virgilio, etc. , como personajes tartamudos de la antigüedad son conocidas de todos, aunque hay razones para pensar de Demóstenes, también señalado como tal, no fue realmente un tartamudo. Hasta nuestros días, toda una serie de celebridades han sufrido esta enfermedad; Carlos I, Charles Lamb, Charles Darwin, etc., llegando a contemporáneos como Jorge VI, W. Churchill, W. Somerset Maugham y otros.
Siendo la tartamudez una especie de flagelo universal que afecta al hombre desde épocas remotas, y siendo a la vez una de las afecciones orales más llamativas y de mayores y peores repercusiones psicológicas, resulta natural que se haya intentado combatir desde muy temprano en la historia, aunque durante mucho tiempo ello ocurrió sobre bases no enteramente científicas, ya que se tomó como punto de partida un híbrido conglomerado de ciencias y hasta seudo ciencias. Se pudiera afirmar que desde la magia negra hasta la psicoanálisis, pasando por la cirugía, la fisioterapia, el hipnotismo, etc., se han utilizado los más diversos medios de curación en la tartamudez. Ante todo debe destacarse el hecho de que la charlatanería superficial y ramplona ha florecido aquí como en ningún otro campo. La medicina hubo de soslayar, como muy raras excepciones, durante siglos el estudio de la tartamudez, habiéndose interesado en esta materia sólo en época relativamente recientes.
• Frecuencia
Millones de personas son espasmofémicos en el mundo, señalando las estadísticas en algunos países como los Estados Unidos de Norteamérica, una incidencia de un 1% de la población total; al mismo tiempo cabe destacar el hecho de que la tartamudez ocupa el segundo lugar entre las anomalía del habla en cuanto al índice de frecuencia siendo superadas sólo por la dislalias.
• Incidencia por sexo
Es clásico el conocimiento de que la tartamudez es mucho más frecuente entre los varones que en las hembras. Se han reportado relaciones como de 5:1, 7:1 y aun 10:1. Nuestras estadísticas en Cuba, arrojan sin embargo una relación de 2:1.
• Definición
Es una disfluencia oral, considerada como una logoneurosis, un epifenómeno psicofuncional que monta sobre un desequilibrio ideo verbal fisiológico (tartaleo fisiológico).
• Etiopatogenia
Nosotros nos afiliaremos a la teoría psico funcional de la escuela de Viena por ser nuestro juicio, la que más acertadamente describe una etiopatogenia que se ajusta por sus ribetes verdaderamente a esta enfermedad. La tartamudez es una complicación fóbica de lo que Weiss llama atinadamente “tartaleo fisiológico”y que se refiere al estado de inseguridad e inestabilidad verbales que se observan en el niño entre los 2 y 4 ó 5 años de edad, y que se caracterizan por repeticiones del acto oral fundamentalmente.
Esto no sería más que una repercusión lógica del desequilibrio entre la facultad de pensar, prácticamente sin límites, y el vocabulario y la capacidad sintáctico-gramatical a disposición del pequeño, en desventaja evidente en esos años. De ese estado, que sería normal, la inmensa mayoría de los niños evolucionarían hacia el establecimiento de un equilibrio pensamiento-habla y, por lo tanto, hacia una expresión oral idónea.
Alrededor de un 2%, sin embargo, no siguen esa evolución hacia la normalidad definitiva. Uno, prolongando y aún empeorando esa inseguridad e inestabilidad en el habla, acompañada de síntomas orales muy conspicuos; taquilalia, inversiones de términos gramaticales, etc., así como trastornos de otros canales de la comunicación; dislexias, disgrafía, etc., e hipermotricidad, se convierten en tartaleadores; otros, estableciendo una vivencia anormal, una conciencia exagerada, sobre las dificultades inherentes a esa etapa fisiológica de la integración del habla, detienen y desvían la formación del automatismo oral, reaccionando de una manera neurósica y convirtiéndose en tartamudos.
En los primeros, en los tartaleadores, puede hablarse de un imbalance central del lenguaje, de carácter fundamentalmente orgánico constitucional en los segundos, en los tartamudos, se trataría de un trastorno básicamente psicofuncional de una superestructura neurósica como complicación desviacional de un proceso de integración normal. Se puede encontrar, y se encuentran, casos mixtos, en los que un tartaleador de base, presionado por factores ambientales y sociales, al desarrollar cierta conciencia sobre un trastorno, incorpore síntomas espamofémicos.
¿Cómo se produce la evolución hacia la espasmofemia funcional? Según Fröschels, puede ser por dos mecanismos, uno endógeno y el otro exógeno.
Si en ese estadio de tartaleo fisiológico sobreviene un fallo repetitivo en una palabra durante una situación determinada, como podría ser: “dame uuuu un bombón” ello es dable de ser tomado por el niño como una condición inherente a esa palabra, a ocurrir de nuevo en ella en cualquier otra situación que, aunque puede ser similar, será diferente con toda probabilidad, como sería: “dame uuuu un beso”. La reiteración de ese mecanismo erróneo entre la similidaridad y la identidad llevaría a la fijación morbosa y extensión de los síntomas, es decir, a la tartamudez inicial. Esta constituye la hipótesis endógena de la espasmofemia funcional.
La tesis exógena dice que si en esa etapa de desequilibrio ideo verbal inicial, en que la inmadurez y labilidad de las estructuras neuropsicológicas y sus conexiones dan la tónica, tiene lugar una presión externa en forma de exigencias perfeccionistas a destiempo, rectificaciones, regaños, etc., sobre el habla infantil, se conducirá inexorablemente al niño, inducido a suprimir lo fisiológicamente insuprimible, al empleo equivocado de una fuerza muscular exagerada para vencer las repeticiones (mmmmmmamá en vez de mamamá) introduciéndose así en el callejón sin salida de la tartamudez inicial.
Según opina Cabanas lo verdaderamente importante, a su juicio, es que sea cual fuese el camino para arribar a la tartamudez inicial, una vez en ella la consiguiente reincidencia de los síntomas de tartaleo fisiológico (ya que éste como etapa no ha pasado todavía) más los elementos de nueva y mayor fuerza muscular o tonus, más la continuidad de la presión externa y aún su aumento, llevan al niño a una toma de conciencia definida sobre su dificultad, a partir de lo cual, junto con la exacerbación de los síntomas tartamúdicos, se desenvuelve la llamada “fase de encubrimiento” característica de la espasmofemia funcional ya firmemente establecida: sincinesias o movimientos concomitantes, embolofrasias, rodeos gramaticales, etc., lo que, al andar del tiempo, añade negativismo, sobre todo escolar, para finalmente, a través de una afectación de la personalidad, llegar a la neurosia.
El desarrollo del cuadro sintomático que se acaba de exponer corresponde, definidamente, a una tarea de la mente conciente, lo que pudiera denominarse una sistematización intelectual errónea deliberadamente concebida.
CUADRO CLÍNICO
Es a Fröschels a quien se le reconoce entre otros méritos el ordenamiento estructural de la evolución de la tartamudez. A continuación del estadio inicial de repeticiones clonus vendrían las primeras contracciones musculares para constituir una fase de clonotonus; al aumentar la incidencia de esfuerzos musculares, predominaría un estado de tonoclonus, hasta llegar por último a una etapa caracterizada mayormente por un tonus frecuente y de gran intensidad.
Después que el tonus aparece, pero no antes, comienza un epifenómeno particular muy característico de la tartamudez: sincinesias o movimientos físicos concomitantes, a distancia mayor o menor de la boca (cierres más o menos violentos de los párpados, distintas muecas y contorsiones faciales, golpes de puños, patadas, etc.). En este sentido debe enmarcarse la embolofrasia (sonido y hasta palabras que el tartamudo intercala en su habla y que ante todo emplea al principio de palabras y frases).
Es significativo que lo anteriormente citado, en su inicio, sea tipo reflejo, y que destruyendo la atención del paciente sobre su habla, le faciliten expresarse. Una vez que el tartamudo se da cuenta de la facilidad adquirida accidentalmente, recurre voluntariamente a ello, aunque necesitará renovarlos a menudo, ya que pierde pronto su poder sugestivo, incorporándose al carro de la sintomatología, pues se van automatizando progresivamente.
Queremos destacar que utilizamos la terminología de esfuerzos espasmoideos y no espasmódicos, (espásticos), ya que se producen invariablemente en la musculatura controlada por la voluntad del paciente, respondiendo al deseo de esta (en cambio, el nistagmo y otros signos reflejos puros, involuntarios, dice Fröschels que jamás se presentan en el tartamudo).
La pseudodisnea sirve, al comienzo, de medio falso de ayuda, fijándose posteriormente por automatización. También hay que tener en cuenta que durante los tonus el aire espiratorio continua gastándose, haciendo que el tartamudo llegue exhausto al final de la frase y creando, por lo tanto, la impresión inexacta de un déficit respiratorio.
Entre los seudo síntomas respiratorios mas frecuentes se encuentran: intentos de habla durante la inspiración, desequilibrios entre la respiración toráxico y la abdominal, respiración rápida y superficial, etc.
A medida que la tartamudez se asienta y agrava, el cortejo sintomático se hace mayor y más variado. El tartamudo lucha entonces por hacer menos llamativo su cuadro; surge entonces la llamada fase de “encubrimiento”, caracterizada por el uso de sinonimias y rodeos gramaticales para evitar palabras que contienen sonidos difíciles (“fantasmas’). Si dichas palabras no se pueden evadir se llega a la decapitación de las mismas dentro de la estructura gramatical oracional (“seudoagramatismo y “seudoparagramatismos”), llegando incluso a un silencio negativista.
Todo lo anteriormente descrito llevaría invariablemente al tartamudo a una neurosis de obsesión.
• Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial de esta entidad se hará fundamentalmente con dos patologías: el tartaleo y las disfemias.
Por la importancia que tiene el diagnóstico entre la tartamudez y el tartaleo, haremos mención en un capítulo aparte de las diferencias específicas entre una y otra entidad.
El diagnóstico diferencial con las disfemias se basará fundamentalmente en que en estas últimas siempre existirá una alteración neurológica de base que acompañaría al síndrome de disfluencia.
BIBLIOGRAFIA
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2. Aguado G.: Estimulación del lenguaje en trastornos del desarrollo infantil. En J.D. Martín (ed) Logopedia escolar y clínica. Ültimos avances en evaluación e intervención, Madrid; CEPE 1999
3. Cabanas, R.: Línea Terapéutica en la Tartamudez. ¿...Psicoterapia? Rev. Hosp.. Psiq. Hab. Vol. XIX,1979. Suplemento Extraordinario.
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8. Fröschels, E.: ¨ Stuttering and psichotherapy¨. Phol. Phoniart. 3 : 5, 1951.
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