logo

Por Rolando Sarmiento Ricart/Colaborador de Radio Cadena Agramonte.

Los próceres latinoamericanos y caribeños lo intentaron antes al costo de sus vidas, y cuando parecía que la fuerza bélica y económica del Imperio impondría sobre la mancillada región la injerencista Doctrina Monroe: América para los americanos, retoñaron multiplicadas las ideas integracionistas de Simón Bolívar, Martí, Fidel Castro, Hugo Chávez.

Estados Unidos, combatió -incluso antes de 1959- la Revolución popular de Fidel Castro Ruz, por el “mal ejemplo” de unidad, valentía y solidaridad que trascendía las fronteras bloqueadas por la más poderosa potencia universal, y que hoy, lejos de ser una amenaza guerrerista y hasta “terrorista” -como la acuñan en sus listas negras de impotencia histórica-, los cubanos de la Isla mayor de las Antillas andan y desandan las huellas patrióticas para sembrar salud, saber y amor en los habitantes de los lugares más recónditos del planeta, olvidados, explotados y saqueados por las trasnacionales capitalistas.

El Imperio ha experimentado contra Cuba y los pueblos hermanos de América Latina y el Caribe todo tipo de presiones políticas, económicas y militares para evitar que se unan, o mantenerlos agrupados en la Organización de Estados Americanos (OEA), Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) y las Cumbres de las Américas -sin Cuba y con el dominio USA-  en un intento infructuoso por apuntalar la desprestigiada OEA.

La integración de los pueblos de Nuestra América, como José Martí llamó a los habitantes desde el  Río Bravo hasta La Patagonia, sentó sus cimientos con la creación, precisamente,  de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), cuyos artífices fueron en el año 2004 Fidel y Chávez. Otras organizaciones integracionistas latinoamericanas: CARICOM, las Cumbres de las Américas, el Grupo de Río, MERCOSUR, UNASUR y PETROCARIBE, les dieron el tiro de gracia a la insostenible ALCA.

Como una gran familia de sangre aborigen, africana y española las 33 naciones que hoy integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), representadas en la II Cumbre los días 28 y 29 de este enero en La Habana, demuestran que pese a las diferencias, idiosincrasia e intereses personales, prevalecen los pueblos vejados y esquilmados por siglos imperiales que solos unidos podrán reconquistar las riquezas naturales y  la historia que les legaron sus abuelos sin que medie un míster usurero y tramposo.

Hace más de un siglo, José Martí, Héroe Nacional de Cuba, expresó: “¿Pueden los Estados Unidos convidar a Hispanoamérica a una unión sincera y útil para Hispanoamérica? ¿Conviene a Hispanoamérica la unión política y económica con los Estados Unidos?”.

Las respuestas a la interrogantes martianas son obvias: nada ha cambiado de entonces acá respecto a las intenciones de los Estados Unidos con respecto a Latinoamérica y el Caribe, solo que ahora los tiempos son otros y la CELAC continuará en todas  sus sedes itinerantes- menos en Washington-  con el afán de conquistar la paz en la región para que sus riquezas  en manos propias borren definitivamente la pobreza de sus crecientes pueblos, sin la bota imperial pisoteándoles el presente y bloqueándoles  sus destinos.



Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *