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Por Yolanda Ferrera Sosa/ Radio Cadena Agramonte
Aquel cinco de enero, hace este martes 49 años, se colmaron los sueños de quienes lucharon para sumarle al patrimonio camagüeyano un conjunto sinfónico… el mismo que –al amparo de tanto tiempo y de tantas alegrías y dificultades- expone un legado que enorgullece a las actuales generaciones de principeños.
El nombre del maestro Jorge Luis Betancourt es imprescindible a la hora del reconocimiento y del recuento. De procedencia muy humilde, sus primeros estudios musicales los hizo prácticamente como autodidacta. Los completó en el Conservatorio Félis Rafos, de esta su ciudad natal.
Después de haber dedicado unos ocho años a la interpretación de la música popular, a partir de 1959 intensificó su activismo cultural como integrante del Ejército Rebelde. Dirigió la Banda Municipal de Música y fue un representante de esa fuerza en el Consejo Provincial de Cultura, del cual fue fundador.
Betancourt fue iniciador de otros proyectos básicamente culturales, como son el Coro Profesional, el Conjunto Lírico –lamentablemente disuelto- y de la Orquesta Sinfónica, que celebra su aniversario 49.
Él la condujo prácticamente hasta meses antes de su lamentable deceso. Después, otros prestigiosos profesores encaminaron con el mismo amor los pasos de la agrupación.
El aval de la Orquesta Sinfónica es tan extenso como bello. Ha promovido eventos de corte nacional e internacional en tiempos pasados, como los Festivales Luis Casas Romero y Ernesto Lecuona, los Encuentros Inter-Orquestas y otros destinados a revitalizar nuestra mejor música y a elevar la calificación de todos sus componentes.
Dirigida ahora por el profesor Jorge Rivero Tirado, prosigue la misión completada por aquel músico negro, quien supo batallar y llevar a vías de hecho un sueño, hecho proyecto significativo en el contexto nacional.