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Por Yolanda Ferrera Sosa/Radio Cadena Agramonte/ Fotos/ Rodolfo Blanco/AIN
Fue una iniciativa del notable pedagogo cubano Fernando Alonso Rayneri, fundador del Ballet Nacional de Cuba en unión de Alicia y de su hermano Alberto: en 1975 comenzó su labor como director del Ballet de Camagüey, responsabilidad que desempeñó durante 15 años.
Además de la excelencia de sus conocimientos, fue depositando en el Conjunto prioridades encaminadas a su consolidación, entre ellas el funcionamiento del Centro de Promoción del Ballet y la Danza, que garantizaría la entrada a la Compañía de integrantes conocedores desde edades tempranas, de los secretos del centenario arte.
De escuela nocturna a centro de promoción
María Herminia Martínez de la Torre ha dedicado 30 años de su existencia, al Ballet: primero, como bailarina…después como profesora. Fue una de las niñas forjadas al calor de las enseñanzas de su tía, Vicentina de la Torre, quien -con su empeño- cimentó los derroteros del futuro Ballet de Camagüey, que debutó como tal el 1ro de diciembre de 1967.
Mucha historia mediante hay desde entonces hasta la fecha. Pero en cada etapa, la presencia de Vicentina alienta a quienes llevan dentro de sí el aroma de la danza, endulzando la vida propia y las ajenas. Así sucedió con María Herminia, depositaria de un legado magisterial que ha sabido alimentar con creces:
-“De inmediato -recuerda- la recomendación de Fernando fue aplicada, pues la incorporación de nuevos componentes para cualquier conjunto danzario, es una delicada y selectiva tarea. Me encomendó
la dirección del Centro desde sus inicios… y ¡cuánta felicidad me ha brindado esta responsabilidad!”.
Conocido como “Escuela Nocturna” en sus comienzos y adscrito al Ballet de Camagüey, el Centro se constituyó en un ejemplo de la acción cultural comunitaria. Comenzó a funcionar el 20 de septiembre de 1990… y jamás ha cesado en su cometido formador.
El claustro de profesores -integrado por los propios bailarines del Conjunto- se dio a la tarea de captar mediante convocatorias, a infantes desde los cuatro hasta los 15 años de edad. De tal manera y desde entonces, cada noche la magia de la dedicación y del talento se riega en la antigua Villa Feliz -actual sede del Conjunto- en cuyos salones la cita entre alumnos y profesores delinea la excelencia del quehacer docente en la enseñanza artística.
-“No somos una Escuela -aclara María Herminia- pues en Camagüey funcionan la Vocacional de Arte “Luis Casas Romero”, donde se forman los alumnos de ballet en el nivel Elemental; la Academia de las Artes “Vicentina de la Torre”, que les acoge en el nivel Medio y la filial del Instituto Superior de Arte, que posibilita la continuación de estudios. Como su nombre lo indica, somos un Centro que funge como cantera para el acceso de alumnos y alumnas a la Vocacional, en primer término”.
-“Por nuestras aulas -prosigue- han pasado centenares de muchachos y muchachas desde su fundación. Ha logrado el Centro, nuclear a padres y demás componentes filiales, alrededor de un hecho cultural tan significativo como es la impartición de conocimientos en una manifestación elitista a escala internacional. La colaboración familiar para desarrollar las funciones sistemáticas que se programan y para cuanta tarea se esboza, es un proceder común, sin el cual nuestra labor no sería integralmente posible”.
La danza como pasión
El orgullo de las familias camagüeyanas, por tener a uno de sus jóvenes componentes en este Centro, corrobora la pasión local por la difícil expresión artística, en una vocación netamente ancestral, manifestada en muchos ejemplos, entre ellos el de aquella primera embajadora criolla ante las cortes europeas, la joven Gilda Zaldívar, quien fundó a principios del pasado siglo, su Escuela de Ballet.
El tesonero hacer de los profesores en la dependencia de la Compañía camagüeyana, no cae en saco roto si, al final de los cursos, algunos alumnos se ven imposibilitados de integrar sus filas por diversas razones técnicas o físicas:
-“Varias agrupaciones de la provincia -corrobora María Herminia- cuentan con egresados de nuestro Centro, entre ellos el Ballet Folklórico de Camagüey, poseedor de un notable aval en escenarios nacionales y extranjeros.
“Nosotros, en el Centro, seguiremos con el cometido de introducirles en el fascinante universo de danzar en puntas, con mucho amor y con la pasión de quienes lo dieron todo en su momento para lograr lo que hoy disfrutamos”.