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Roberto Miguel Torres Barbán/ AIN.
Distinguida con el Premio Nacional de Música 2009, la cantautora infantil Teresita Férnández llega a sus ocho décadas de vida, a propósito de ambas celebraciones nos comenta.
"He vivido como he querido" -comienza la trovadora - "mucho me han dolido las falsas creencias que muchos se han hecho sobre mi persona, pero siempre he sido una persona buena, y lo seguiré siendo".
Amante devota de la naturaleza Teresita Fernández tiene en su apartamento en el piso 15 de un edifico habanero una palangana vieja, sembrada -no precisamente de violetas- pero que hacen de la sala de su casa una pequeña selva, con gato incluido, y que no se llama exactamente Vinagrito.
"A los niños le he cantado porque ellos son la esperanza del mundo, como ha dicho el Maestro José Martí, ellos son el futuro y la alegría del presente, creo que este Premio Nacional de Música 2009 no viene de otro lugar que no sean sus manos".
Pero hoy ese futuro es incierto -acotó- porque nada se hace por preservar el medio ambiente, y los que tienen mayor responsabilidad en su destrucción no hacen más que poner trabas a quienes en realidad quieren hacer algo por preservar la especie humana, y todas las especies.
"Poco me queda por hacer porque he sido lo que he querido ser, pero soy una persona muy sensible y lo mismo me alegra un amanecer que me entristece el maltrato animal; o esas pequeñas acciones que me he acostumbrado en calificar como miserias humanas".
"Pensar también duele, ver la destrucción de un planeta y la inconsciencia humana ante un hecho de tal magnitud, ver unos países apoderarse de otros, ver el consumismo, la vanalidad, lo repito: pensar duele".
¿El futuro de la canción infantil? Eso depende también de los medios de comunicación y la medida en que permitan y propicien el acceso de los niños a producciones recientes o a las que no lo son".
"Hoy se facilita un mayor acceso a géneros más agresivos como el reguetón y no a la música infantil, es cierto que esta debe revolucionar, porque también cambian junto con las generaciones los gustos músicales, pero cambian los ritmos, nunca las letras y mucho menos cambian las sensibilidades infantiles; eso nunca".
Sí, sí le temo a dos cosas, primero a la muerte, porque nunca me he muerto y segundo al olvido; pero a mi no me van a olvidar -eso creo, eso quiero, porque yo he cantado para los niños, porque ellos son la esperanza del mundo y yo tengo mi esperanza en ellos ¿ donde mejor?
¿Vivir? Sí he vivido, pero siempre por la música.