logo

Por Esther Borges Moya/Radio Cadena Agramonte.

El 24 de febrero de 1895 marcó en Cuba el reinicio de las luchas por la soberanía del país -en ese momento colonia de España-, contienda que está considerada heredera de las insurrecciones de 1868 y 1879.
El intervalo que medió desde la Guerra de los Diez Años (1868-1878) fue justamente catalogado por el Héroe Nacional de Cuba, José Martí como "la tregua fecunda", por cuanto constituyó el crisol donde bulleron los elementos preparatorios para desencadenar esta nueva etapa independentista.

Con el Pacto del Zanjón, la posterior frustración del movimiento generado en Baraguá, y el ulterior fracaso de la Guerra Chiquita, se abrían tres vertientes para los separatistas cubanos: mantenerse en retiro como simples ciudadanos privados, la emigración, o retomar las banderas de lucha.

Arruinada la clase terrateniente cubana con la Guerra de los Diez Años, a partir de la confiscación de sus propiedades,  la lógica invasión de malezas y la acción destructiva del tiempo y de los avatares de la contienda, tampoco poseía los recursos necesarios para renovar sus haciendas.

A ello se unió la entrada a Cuba de capital extranjero individual o en forma de compañía, que comenzaron a formar nuevos latifundios azucareros.

En esos momentos José Martí asumió la dirección de los patriotas y fundó el Partido Revolucionario Cubano, proclamado el 10 de abril de 1892 y con sólidas bases en la emigración.

En 1894 se produjo un brusco descenso del precio del azúcar cubano, que bajó a menos de dos centavos la libra, y millares de personas se encontraron sin un pedazo de pan para llevarse a la boca.

En este contexto. Martí tuvo listo el llamado Plan de Fernandina, destinado a producir un levantamiento simultáneo en toda Cuba.

Y el 24 de febrero de 1895 se reinició la gesta libertaria, que desde sus orígenes se remarcó como una guerra popular.

La contienda del 68 y la Tregua Fecunda habían madurado el sentido de nacionalidad, y desde ese prisma Martí dijo en el Manifiesto de Montecristi (1): "Cuba vuelve a la guerra con un pueblo democrático y culto, conocedor celoso de su derecho y del ajeno; de cultura mayor, en lo más humilde de él, que las masas llaneras o indias con que, a la voz de los héroes primados de la emancipación, se mudaron de hatos en naciones, las silenciosas colonias de América... "

Nota del autor:

(1)  El manifiesto de Montecristi fue firmado el 25 de marzo de 1895 por Martí como delegado del Partido Revolucionario Cuba (PRC), y Máximo Gómez, General en Jefe.



Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *