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Por Duanys Hernández Torres/ Profesor de la Universidad Central de Las Villas
duanysh@uclv.edu.cu

Trofeo de Copa Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010.La historia siempre es un referente importante, y el fútbol no escapa de esta sentencia. La Copa del Mundo ya casi toca a nuestras puertas y los analistas y fanáticos en todo el orbe hacen sus pronósticos. El favoritismo apunta a Brasil y a España  por los resultados alcanzados en la etapa previa a la cita. Claro, sin desdeñar a otros grandes como Italia, Alemania, Argentina, Inglaterra y Holanda. Pero ¿qué dice la historia?.



Por primera vez se celebra este evento en el continente africano. ¿Qué correspondencia existirá entre el lugar escogido para el evento y los resultados históricos?.

Aunque no parezca importante, la providencia en este sentido ha sido categórica. Los mundiales celebrados en Europa los han ganado equipos pertenecientes al viejo continente. La única excepción ocurrió en Suecia en 1958, cuando aquel equipo de Brasil encabezado por los míticos Pelé y Garrincha venció en la final cinco goles por dos a los anfitriones. Europa definitivamente es para los europeos.

Cada vez que el Mundial se ha mudado a otro continente siempre ha ganado un equipo latinoamericano. Sucedió en Uruguay´30, Brasil´50, Chile´62, México en 1970 y 1986, Argentina´78 y Estados Unidos´94.

En el estreno asiático -que compartieron Japón y Corea del Sur en el año 2002- también ganó un país de nuestro continente. Las restantes cuatro coronas brasileñas y las dos que poseen Uruguay y Argentina respectivamente siempre han sido fuera de Europa. ¿Se repetirá la historia?.

Brasil es el país más ganador en estas lides, con cinco coronas. De la mano de su director Dunga han armado un equipo muy ordenado tácticamente. Bajo la tutela del otrora recio jugador han ganado todo: la Copa América, la eliminatoria mundialista y la Copa Confederaciones. Cuentan con jugadores de altísimo nivel, como el portero Julio César, Lucio, Maicon, Dani Alves, Kaká y el delantero Luis Fabiano.

No sería una sorpresa que agregaran otra estrella a su uniforme. Calidad, talento, historia, tradición, inteligencia les sobran a sus jugadores para  que nuevamente  todo el mundo baile al compás de la samba.

El otro grande de esta región indudablemente es Argentina. Los sudamericanos llegan a esta cita dirigidos por uno de los futbolistas más grandes de la historia: Diego Armando Maradona.

Pero su calidad como jugador fue tanta como las críticas recibidas en su nueva labor. Con Diego no hay medias tintas. El público lo ama o lo odia. Ha probado a muchísimos jugadores, y clasificó a duras penas, pero ya eso no cuenta.

Así llegaron a México en el 86, cuando le pedían la cabeza al director de entonces, Carlos Bilardo. La historia es conocida. Diego guió a su equipo al campeonato con goles espectaculares como los que le hizo a Inglaterra.

Ahora Argentina también tiene al mejor jugador del mundo: Lionel Messi. El astro no ha demostrado su calidad con la selección, y puede estallar su buen fútbol en cualquier momento. Grandes jugadores rodean a “la pulga” del Barcelona. Mascherano, Verón, Higuaín, Tévez y Agüero secundan al ídolo nacido en Rosario.  La difícil misión de alcanzar la tercera corona no es descabellada. Fútbol, corazón e historia tienen para que el mundo se rinda a sus pies.

Los restantes equipos del área no están al nivel de estos dos grandes del firmamento mundial. Paraguay estuvo muy bien en las eliminatorias, pero sin su gran goleador, Salvador Cabañas, el camino será más difícil.

Chile se ha convertido en un equipo muy competitivo bajo las riendas del loco Marcelo Bielsa. Esta selección pudiera ser la gran sorpresa, pero el título solo es para los elegidos.

Uruguay tiene mucha historia, pero su grupo se antoja como el más parejo de la lid.

México y Estados Unidos tratan bien al balón, pero un avance a octavos y después a cuartos sería una faena estupenda.

Honduras sobrecumplió al clasificar por encima de Costa Rica y regresar a esta fase final después de 28 años de ausencia.

La ruta histórica indica que en África no ganará un europeo. Entonces el trofeo tendría una combinación de colores exquisita: verdeamarelo o albiceleste.

Las canchas de Sudáfrica respaldarán o no lo que ha sucedido en eventos anteriores. ¿Se repetirá nuevamente la historia?

 



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