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Por Duanys Hernández Torres y Reinier Sánchez Jacobino.
reinier@rcagramonte.icrt.cu

Si en el fútbol Dios existe, para los argentinos tiene un nombre: Diego Armando Maradona.

Pero como deidad el Pelusa ha estado marcado toda su vida por las polémicas. Polémico fue el gol que hizo con la mano a los ingleses en el Mundial del 86. Polémica su escandalosa retirada como jugador de los Mundiales en EEUU´94 por encontrarse dopado. Polémica su vida y la relación con las drogas que lo pusieron al borde la muerte. Polémica su designación al frente del seleccionado albiceleste, apenas sin experiencia en el banquillo, y más reciente su promesa de desnudarse en pleno centro de Buenos Aires si Argentina gana el campeonato Mundial.



¿Cómo no iba a resultar polémica su lista de convocados y su esquema de juego?

Tiene Diego un reto enorme: mitificarse aún más o ser odiado hasta la muerte por sus detractores. Lo cierto es que la sequía de títulos de Argentina a nivel de selecciones mayores ya dura 17 años. Desde la Copa América de 1993 los sudamericanos no consiguen un trofeo. Después de una eliminatoria incierta, y aupados por un gol milagroso de Palermo ante Perú, Argentina clasificó.

Maradona como técnico ha ensayado con más de cien jugadores, pero ya eligió a los 23 que estarán en Sudáfrica. De manera increíble dejó fuera a Javier Zanetti (el jugador que más veces ha vestido la albiceleste)  y a Esteban Cambiasso, jugadores que aportaron mucho en el triplete histórico conseguido por el Inter de Milán esta temporada.

El Diego convocó a varios jugadores del ámbito local, y la gran sorpresa resultó el desconocido defensor de Colón de Santa Fe, Ariel Garcé,  con 30 años, y apenas una incursión como internacional.

Otro aspecto polémico es la utilización de cuatro centrales en la línea de fondo, a base de Gabriel Heinze, Martín Demichelis, Walter Samuel y  Nicolás Otamendi. Polémica la confianza extrema en Jonás Gutiérrez un jugador de la segunda división inglesa, y en la Brujita Verón, que con 35 años asistirá a su tercer Mundial y será el encargado de llevar las riendas de la creación en el conjunto.

Pero, sin lugar a dudas, las posibilidades de Argentina pasan por su delantera. La línea de ataque más fuerte del mundo la posee este equipo, con seis jugadores que brillan como estrellas en clubes poderosos de sus respectivas ligas.

El mejor futbolista del mundo en estos momentos es Lionel Messi. La pulga con la selección no es el mismo que con el Barcelona. Esta temporada estampó 47 goles con el equipo blaugrana, pero sino brilla en el Mundial las críticas lo  perseguirán. Messi es optimista y quiere demostrar su real valía en Sudáfrica.

Con los restantes atacantes hay para escoger. Gonzalo Higuaín a base de goles se ganó la titularidad en el Real Madrid condenando al banquillo al francés Karim Benzema. Carlos Tévez marcó más de veinte goles con el Manchester City y se convirtió en la principal figura del multimillonario club.

Por su parte Diego Milito no es  segundo de nadie, y con sus perforaciones logró que el Inter de Milán de José Mourinho ganara todo esta campaña. Sergio Agüero ganó la Europa League con el Atlético de Madrid, y demostró que no está únicamente en el seleccionado por estar casado con la hija del entrenador. Martín Palermo fue el salvador de Diego bajo el diluvio ante Perú, y se convirtió en esta campaña en el goleador histórico del Boca Juniors. Maradona, a sus 36 años, decidió premiarlo con un lugar en el Mundial.

Si algo bueno tiene esta selección es la conjugación de delanteros con habilidades, fuerza, olfato a gol y mucho corazón. Quizás motivos suficientes para que Maradona ensayara en los últimos entrenamientos un tridente ofensivo que podría convertir el esquema de juego de la albiceleste para el partido inaugural, en  un 3-4-3, planteamiento sumamente ofensivo.

¿Podrán los delanteros gauchos perforar las redes contrarias en Sudáfrica? ¿El mediocampo estará capacitado para alimentar como es debido este ataque? ¿Será tan polémico este Mundial para Argentina como lo es el propio Diego? ¿Messi se reivindicará con el uniforme de su país?

Argentina sueña con la tercera corona pero solo Dios y sus 23 discípulos tienen la respuesta.

 



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