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Panamá, 28 nov.- Fidel Castro fue uno de los hombres de más presencia en la Historia de Panamá y de nuestra América, aseguró aquí Reynaldo Rivera, quien fue embajador en Cuba en los años 80 del pasado siglo.

En sus palabras de homenaje por el segundo aniversario de la desaparición física del líder histórico de la Revolución cubana, el combatiente istmeño recordó cómo en sus años de lucha estudiantil por conquistar la soberanía del país fue perseguido, al igual que otros jóvenes, por el apego y cariño que sentían por Fidel y su Revolución.

Durante su anecdótica relatoría, rememoró cuando conoció personalmente al revolucionario que lideró el asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, hecho del cual supo con apenas ocho años, a través de las imágenes impactantes de la revista Bohemia que mostraba a jóvenes tirados en las calles.

“Este hecho me marcó y desde entonces tuve mi primera visión de quién era Fidel y la Revolución cubana”, dijo Rivera, quien resaltó la manera especial, sincera y penetrante de hablar del “Comandante en Jefe”, un amigo de Panamá y un consejero honesto y leal.

“El apoyo de Fidel y del Movimiento de Países No Alineados, durante su liderazgo, fue vital para la firma de los Tratados Torrijos-Carter (7 de septiembre de 1977), los cuales pusieron fin a la presencia colonial estadounidense en el canal de Panamá”, aseveró el ex Ministro de Trabajo.

Pero, este apoyo solidario también estuvo presente durante la invasión estadounidense el 20 de diciembre de 1989, momento en que Cuba y su pueblo acogieron a un grupo de panameños, entre ellos yo, como asilados políticos, afirmó Rivera.

Al respecto, Gabriela Rosas, una de las chilenas que encontró abrigo en la isla caribeña tras el golpe militar en 1973, expresó que este homenaje a Fidel es un “deber moral y militante de quienes recibimos su generosidad sin límites”.

Y subrayó: “Nuestras voces siempre serán escasas para hablar del más grande y admirable estadista y dirigente del siglo XX, cuya razón de vida fue su extraordinaria fe revolucionaria y esperanza en contribuir a un mundo mejor, con mayor equidad y humanidad”.

A juicio de la profesora universitaria, Fidel vivirá eternamente en la memoria y el corazón de todos los pueblos de América Latina, al tiempo que dejó un legado de lucha por la justicia y la libertad.

El embajador cubano, Antonio Miguel Pardo, destacó el privilegio que representa para él concluir sus actividades diplomáticas en esta nación centroamericana en la Universidad de Panamá, que le recuerda muchos momentos revolucionarios importantes y a valerosos compañeros.

Agradeció el respaldo del pueblo panameño y en especial del movimiento de solidaridad, a la lucha y resistencia de los cubanos durante estos casi 60 años de revolución para enfrentar las agresiones y el bloqueo de Estados Unidos.

“Martí y Fidel centraron la defensa de la independencia y de la soberanía de la patria en la unidad, lo único que a los cubanos nos ha garantizado hasta hoy preservar nuestra revolución y seguir derrotando las ofensivas imperiales, acotó el diplomático, quien recibió el reconocimiento de las organizaciones sociales y políticas panameñas al finalizar su misión. (Texto y foto: PL)



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