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Por Dayessi García Sosa/ Radio Cadena Agramonte.

Luego de nueve meses de gestación la vida cambia, nada vuelve a ser como antes: no se duerme con tranquilidad, y así me pasó, nunca más he podido conciliar el sueño por cinco horas consecutivas.

Y es que es difícil imaginar cómo es la realidad de una madre porque no se pasa un curso, e incluso, ni en los títulos más renombrados existe un acápite que prepare para la maternidad.

Ocurre y listo, lo que sí es cierto que desde que se gesta el bebé en el vientre, se alimenta, respira, crece y vive para hacernos mejores personas.

Hay días que son difíciles y las lágrimas delatan, que el cansancio se acumula; es entonces cuando sus manitas tiernas te acarician el rostro, su mirada pícara busca tu aprobación ante alguna travesura, te halan la ropa para que le alcances algún juguete o se paran delante del refrigerador para anunciarte que quieren agua o algún alimento.

Es allí cuando la fuerza interior crece, te convences que no hay por qué darse por vencida, y sostenerle en los brazos, besarle y cuidar de ese pequeño es sencillamente y sin explicación, la razón de tu mundo.

La maternidad te atrapa, se disfruta y da motivos para vivir. Es un universo perfecto que regala la vida al escuchar con amor tu verdadero nombre: Mamá. (Foto: Internet)



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