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Por Yusarys Benito Deliano/ Radio Cadena Agramonte.

Camagüey, 31 mar.- Hay un libro que acompaña la infancia de los niños cubanos como amuleto de la buena suerte. Fue escrito por José Martí, y por generaciones ha sido fuente de entretenimiento, pero, sobre todo, de aprendizaje.

Y es que La Edad de Oro es una guía especial y oportuna para que los chicos, y también los adultos, tomen sabias decisiones y entiendan que todos somos iguales, sin importar raza, etnias o credo. Es, sin dudas, uno de los textos más preciados, en el que la imaginación se vuelve la herramienta principal para que padres, maestros y pequeños comprendan el significado del amor y el respeto.

El texto del Apóstol toma vida en cada historia cargada de lecciones, y en sus personajes, que hablan de la importancia de servir a los demás y de compartir. Es el caso de Pilar, que desde la inocencia de una niña enseña cuánto de desigualdad existe en el mundo y demuestra cómo una noble acción puede cambiar esa triste realidad.

¡O de Piedad, quien regala un mensaje de alerta a esa parte de la humanidad que discrimina por el color de piel, por no cumplir con los cánones de belleza “aceptados”, por ser “diferentes”!

Hoy, Día del Libro Cubano, y en tiempos en que bien podemos ocupar el tiempo con una buena lectura, reparemos en las nobles acciones de los protagonistas de La Edad de Oro y en la moraleja de sus relatos; aprendamos de la inteligencia y la disciplina de Meñique; de la bondad de Pilar y Piedad; de la nobleza de Bebé. Aprehendamos, en definitiva, cada buena enseñanza de la vida que nos ofrece Martí, para que todas las historias tengan un final feliz. (Foto: Archivo)

 



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