logo

Camagüey, 28 ago.- Desde Cayo Cruz, al norte de Camagüey, donde se fomenta un importante polo turístico en el país, llegó a la ciudad de los tinajones una representación de los aproximadamente 800 trabajadores que integran el proyecto constructivo Quebrada 21 A, para realizar un donativo a la Casa de Niños sin Amparo Filial, sita en Plaza La Habana. 

La iniciativa de este gesto de amor surgió en uno de los habituales encuentros del Comité de Base de la Unión de Jóvenes Comunistas, y rápidamente se convirtió en una idea que acogió con entusiasmo todo el colectivo, explicó Víctor Manuel Álvarez Hernández, coordinador del proyecto.

Un pequeño alto hicieron entonces en sus faenas, y hasta la ciudad viajaron para regalarle un rato diferente a los nueve pequeños que permanecen allí.

Aunque los infantes reciben una prioridad en su atención por parte del Estado, estas visitas siempre resultan de gran agrado, sobre todo si llegan cargadas de amor, implícito en los juegos y regalos que dibujaron más de una sonrisa en los niños y niñas.

Cuando se decidió el intercambio todos se pusieron en función de garantizar lo necesario y asumieron tareas diferentes, incluyendo el recorrido por la extensa obra constructiva para aunar voluntades y corroborar la participación; tarea que asumieron, por ejemplo, los jóvenes Osmán, Yoelkis, Rafael y Yoelsis.

Juguetes, golosinas y un ameno diálogo informal, como si fuera entre padres e hijos, confirmaron la grandeza de los sentimientos del cubano, que aún en medio de las dificultades, busca espacio para regalar alegrías.

Los visitantes mostraron a los pequeños a través de un video algo de lo que se edifica en Cayo Cruz, donde los integrantes del proyecto Quebrada 21 A ya entregaron el hotel Iberostar Esmeralda, con 121 habitaciones y la categoría cinco estrellas plus; mientras que ya está a punto de concluir el denominado Coco de Mar.

A menudo, la Casa de Niños sin Amparo Filial, de Camagüey, recibe gestos como el protagonizado por trabajadores del polo turístico que se fomenta a más de cien kilómetros de la ciudad de los tinajones; pero en esta ocasión un grupo de jóvenes dejaron una huella en los corazones de los infantes, sin que los buenos gestos se detengan allí, pues tienen la pretensión, incluso, de colaborar con acciones constructivas para que los infantes disfruten aún de mayor confort en la casona de la Plaza de La Habana. (Texto y foto: Juan Mendoza Medina/ Radio Cadena Agramonte)



Comentarios

avatar
Laura

Hermoso gesto, quisiera saber si esos niños se pueden adoptar


Tu dirección de correo no será publicada *