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Por Idaylen Rodríguez Rodríguez y Daylen Fenollar / Estudiantes de Periodismo.

Desde los inicios de la lucha independentista en nuestro país, la mujer estuvo presente; no solo en el combate, sino también exigiendo igualdad de derechos y lidiando con los prejuicios machistas arraigados en la sociedad.

De ellas, por su valía y constancia, dijo Fidel que debían y tenían que estar en la primera línea de batalla; las creyó, incluso, mejores y más disciplinadas que los hombres.

Fue de esa idea que nació un pelotón compuesto por mujeres y bautizado con el nombre de la heroica madre de los Maceo, Mariana Grajales, en honor a su firmeza.

Fidel, en reunión con los integrantes del Estado Mayor, después de varias horas de análisis y discusión en la que no faltaron criterios machistas, logró convencer a todos del bien que haría a la revolución el protagonismo femenino. Al término del encuentro, se dirigieron a Radio Rebelde y allí, 4 de septiembre de 1958, quedó constituido oficialmente el Pelotón de mujeres del Ejército Rebelde Mariana Grajales, integrado por 13 combatientes. 

Fueron entrenadas por el mismísimo Comandante y dirigidas por la combatiente Isabel Rielo. Su bautismo de fuego lo tuvieron en el combate de Cerro Pelado, y estuvieron también en la batalla de Guisa, una de las más violentas de la Sierra. Sin embargo, el pelotón de mujeres estuvo ahí luchando con heroísmo y valentía como el resto de los guerrilleros.

Y es que poco importa el género cuando existen principios y metas bien definidas. Las Marianas, y sus herederas, así lo han demostrado. La mujer cubana es hoy una de las más emancipadas en todo el mundo. No existe profesión que le resulte ajena, ni misión que le sea imposible. Gracias, pues, a tanta estirpe. (Foto: Archivo)



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