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Por Juan Mendoza Medina/ Radio Cadena Agramonte.

A 125 años de la promulgación de la Constitución de Jimaguayú, en tierras mambisas de la provincia de Camagüey, se reconoce la vocación legalista y republicana de los líderes que entre el 13 y el 16 de septiembre de 1895 sesionaron en la manigua donde había caído en combate Ignacio Agramonte.

La búsqueda de consenso en una Cuba armada que siete meses antes había retomado las luchas por la independencia, motivó a los participantes en aquel hecho a ser fieles al legado de José Martí, como afirma María Eugenia Grau Pires, profesora de Derecho Constitucional y Teoría del Derecho en la Universidad de Camagüey.

De esta manera se da cumplimiento a la voluntad del Apóstol “de depositar en una estructura de gobierno el liderazgo ejercido por él como delgado del Partido Revolucionario Cubano. Así, entre los días 15 y 16 se aprueba el articulado y el 18 se produce la toma de posesión de los cargos electos”.

Es un texto breve, sin subdivisiones, y con un párrafo introductorio que puede reconocerse como preámbulo; precisa la también presidenta del Capítulo Provincial de Derecho Constitucional de la Junta Directiva en Camagüey de la Unión Nacional de Juristas de Cuba.

“Se deja claro que la Revolución se hace por la independencia, así como la creación de una República, con la democracia como una de sus cualidades. Se define al país con el nombre de República de Cuba, y desde el punto de vista de la organización del gobierno, se apuesta por una forma política basada en un órgano único que rija como gobierno supremo, aspecto que la distingue de la de Guáimaro”.

Por otro lado, aquí no se refrendan derechos y se señala que la vigencia será por un período de dos años, término que, de cumplirse y no alcanzarse la independencia, se promulgaría otra Constitución, tal y como sucedió en La Yaya.

Aun con aspectos por superar, en Jimaguayú se lograron importantes acuerdos, pues el diseño de los órganos del poder se transforma en una organización única, ya que en la práctica la estructura en Guáimaro no dio resultados. La unidad de poder, entonces, superó las contradicciones que se generaron entre el mando civil y el militar.

“La trascendencia fundamental es la visión de la democracia como cualidad de la República, lo cual es uno de los rasgos más importantes que tenemos presente en la actual Carta Magna”, afirma Grau Pires, profesora del Departamento de Derecho de la Facultad de Ciencias Sociales en la universidad agramontina.

Jimaguayú, tierra constitucionalista camagüeyana y cubana, enriqueció así la tradición mambisa en esos importantes textos que, pese a diferencias y expectativas por cumplir, dotaron a la Revolución de una guía y el ejemplo de la unidad como factor indispensable para la victoria. (Fotos: Archivo y tomadas de Cubahora)

En contexto:

Sabías que, el documento original de la Constitución de Jimaguayú fue hallado en el Archivo Nacional de la República de Cuba en un cuadro que -desde 1944 y considerado como copia- se exhibía en la sala de lectura del Archivo Nacional. Tras su descubrimiento, el texto constitucional fue recogido en una sola página, evaluado y restaurado por los especialistas. El 15 de septiembre de 2015 se recibió el Certificado de inscripción del documento en el Registro Nacional del Programa Memoria del Mundo de la UNESCO. (Fuente: Cubahora).

Días después de ese hallazgo, otro escrito auténtico de la Carta Magna del año 95 fue encontrado en el museo Oscar María de Rojas, de Cárdenas. Junto a este, se halló una carta de donante, a nombre de Francisco López Leiva, coronel del Ejército Libertador de Cuba, jefe del Estado Mayor de la Segunda División del Cuarto Cuerpo y representante del mismo en las Asambleas Constituyentes de Jimaguayú y Santa Cruz del Sur. En ella se lee: “CERTIFICO: Que la presente es un ejemplar auténtico de la Constitución del Gobierno provisional de Cuba votada en Jimaguayú (Camagüey), el día 10 y 6 de septiembre del año mil ochocientos noventa y cinco, ejemplar escrito de mi puño y letra, firmado por todos los Representantes del Pueblo Cubano en Armas y por mí como Representante y Secretario de la Mesa. Y para entregar al Museo de la ciudad de Cárdenas a fin de que se conserve en él dicho valioso documento, firmo la presente en Santa Clara, a 31 de Agosto de mil novecientos diez y ocho”. (Fuente: Juventud Rebelde).

Imágenes del resultado de la restauración del documento encontrado en el Archivo Nacional. 



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