logo

Por Yusarys Benito Deliano/ Radio Cadena Agramonte.

Luisa Alejo es una camagüeyana con swing. Lo dice su pelo, la elegancia al vestir y hasta la forma de utilizar las palabras. Pero no es solo una impresión personal; hace algún tiempo –cuenta- despertó la curiosidad de una niña que desde el atrevimiento de la infancia le preguntó a su madre si las personas mayores podían poseer esta cualidad.

Y sí, Luisa es una muestra de ello. Lo dejó claro hace tan solo unos días cuando compartió algunos de sus versos con los amigos que se dieron cita en la librería Antonio Suárez, de la céntrica calle Maceo, en el regreso de la peña Isla en mi cuerpo.

El nombre del proyecto le viene como anillo al dedo a una mujer que lleva impregnada a Cuba. Es ese, justamente, el sabor que quedó de aquel encuentro con una periodista que ama la lírica.

Al comienzo, dice, la poesía se le resistió; jugó a tenerla y dejarla ir a ratos; sin embargo es hora, asegura, de llevarla a todos, y a cuestas, con el orgullo de no apoyar la riña entre el Periodismo y la Literatura.

Porque, como ella misma dijera, "hago una vida pública con esto" y a través de las décimas, de la oración del escritor (como nombra uno de sus poemas) o de las historias que no olvida de cuando estuvo en Nicaragua, afirma no rendirse jamás; “me está prohibido”.

Por eso, quizás habrá más espacios para leer otra vez a Luisa. Más de un rincón de esta ciudad la acogerá para descubrir la inmensidad, las dudas, los aciertos y desaciertos de "la Alejo"; y su admirable costumbre de aferrarse a la vida a través de una deuda saldada. Vale la pena correr los riesgos del corazón. (Foto: Bárbara Suárez Ávalos)



Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *