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Camagüey, 3 oct.- Dicen que todo lo que se hace con amor germina más fuerte, y esa es la máxima de la familia de Cecilio Sánchez Duquesne, quienes han dedicado más de una década a convertir la tierra abandonada en fuente de alimentos para ellos y sus vecinos.

“Vivo en la comunidad Entre Ríos, del municipio de Minas, y tengo un patio de referencia, que solía ser un lugar donde se vertían muchos desperdicios y basura, un día me levanté y le dije a mi esposa que me ayudara a limpiarlo, que esa tierra nos iba a servir para nuestro futuro, el de nuestros hijos y nietos, además del sistema comunitario al que siempre he apoyado”, explica Sánchez Duquesne.

“Hoy doy gracias por aquella idea. Con un tenedor, que es lo que tengo, azadones, todo manual, empezamos a labrar la tierra, la primera cosecha la hice de frijoles y se me dio buenísima”.

El consagrado agricultor comenta: “Utilicé abono orgánico de mis propios carneros y eso nos fue dando resultado poco a poco y crecía también nuestro espíritu de continuar aportando para la comunidad”.

El ejemplo de Cecilio y su esposa es muestra de cuánto se puede hacer sólo con el esfuerzo propio, y que trasciende más allá de garantizar los suministros individuales.

“Mis hijos y mis siete nietos comen de los que nosotros cultivamos, y muchos de los vecinos también, y todo el que lo necesite, pues muchos se acercan a mí y yo los ayudo”, añade.

“Cuento con una hectárea donde cosecho plátano macho, plátano burro, boniato, habichuela, zanahoria; ahora mismo tengo cuatro cordeles de frijol, quiero sembrar un poquito de arroz para el consumo de la casa, y tengo, además, un pedacito de sistema de riego, que gracias a eso, y a nuestro sacrificio es lo que ha posibilitado la continuidad de la labor”, precisa orgulloso.

No valen las excusas, es momento de doblegar los esfuerzos y ponerle ciencia a la agricultura para hacer florecer la tierra como tanto necesitamos.

“Yo trabajo como custodio de Comunales, pero el tiempo libre que tengo se lo dedico a mi patio, porque lo que uno haga se revierte en beneficio de todos, y sí se puede, lo que hay que hacerlo con dedicación, si usted lo hace con amor, toda la semilla que tira bajo tierra florece”, concluye.

Como este mineño, son cientos quienes aportan desde su pedacito al bien común. A todos los trabajadores agropecuarios, muchas felicidades en su día. (Texto y fotos: Elianis Cutiño López/Radio Cadena Agramonte)



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