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La Habana, 3 oct.- La Fundación Fernando Ortiz decidió otorgar el Premio Internacional que lleva el nombre del sabio cubano al antropólogo dominicano, radicado en México, Héctor Díaz Polanco, en virtud de sus destacados aportes a esa rama de las Ciencias Sociales.

Al dar a conocer la decisión de la junta directiva de la institución, su presidente, el poeta y etnólogo Miguel Barnet, destacó “el compromiso del científico hacia los valores cívicos, con énfasis en los de poblaciones indígenas y campesinas latinoamericanas, básicamente en el contexto de México, donde integra activamente el Consejo Consultivo del Movimiento de Regeneración Nacional  que lo identifica como un notable intelectual orgánico de Nuestra América”.

Asociado al Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de México, su trabajo ha estado enfocado en cuestiones étnicas y de autonomía, con relación a los pueblos originarios del continente, y de manera particular, en el análisis de los conflictos sociales entre el Estado y esos sectores de la sociedad.

En 2006 obtuvo el Premio Internacional de Ensayo, convocado por Siglo XXI Editores, la UNAM y la Universidad de Sinaloa, con la obra “Elogio de la diversidad: globalización, multiculturalismo y etnofagia”, en la cual desmonta las abstracciones universalistas con los ideólogos del capitalismo que, desde su génesis hasta la actualidad, han intentado imponer una matriz hegemónica.

Dos años después, la Casa de las Américas distinguió la misma obra con el Premio Internacional Honorífico Ezequiel Martínez Estrada, en atención a los sólidos argumentos desplegados por el autor en el abordaje de las tensiones entre la pluralidad sociocultural y la sociedad globalizada en el mundo de hoy. La institución cubana publicó la obra en la colección Premio de su Fondo Editorial.

Por décadas, Díaz Polanco, quien se desempeña también como articulista de opinión en importantes publicaciones de la región, ha expresado de muy diversos modos y con absoluta consecuencia su solidaridad con la Revolución Cubana y su repudio al bloqueo de los gobiernos estadounidenses contra la nación antillana.

Su compromiso intelectual se resume en las siguientes palabras compartidas con los lectores cubanos en una entrevista que vio la luz en la revista Cuba Socialista: “El concepto más útil de cultura es aquel donde lo político es cultura. Toda transformación importante, relevante, es acompañada por una reforma cultural, es decir, por una transformación de la visión del mundo, del posicionamiento que hacen los que evalúan, de los fines que se proponen, los objetivos, e incluso ciertas modificaciones antropológicas, es decir, una noción diferente de lo humano”.

“El hombre de la tradición liberal es un hedonista y, en general, el hombre de la tradición de izquierda, particularmente marxista, es un hombre altruista, capaz de sacrificios, de proponerse acciones de permanentes epifanías en el sentido de exaltación de lo humano en términos de solidaridad, pertenencia, apoyo al otro, identificación, empatía, que incluyen lo colectivo y coloca a la comunidad en el horizonte de la transformación”. (Tomado de Granma) (Foto: Cortesía de la casa Fernando Ortiz)



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