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Por Dayessi García Sosa/Radio Cadena Agramonte

El riesgo de enfermar no la ha detenido nunca, desde que comenzó la pandemia en Cuba se ha traslado a diversos lugares donde ha sido más útil.

Incontables son las muestras que han pasado por las manos de Odalys Figueredo Suárez, laboratorista camagüeyana que hasta hace unos días estuvo en la zona roja del Hospital Militar Octavio de la Concepción y la Pedraja convencida de que ayudar a salvar vidas es su primera misión.

“Hemos hecho PCR por los distintos lugares como escuelas, centros de aislamiento, empresas, al equipo de béisbol; además, estuve atendiendo a los pacientes procedentes de Ciego de Ávila en la sala de terapia intensiva, donde muchos llegaron muy graves”, apuntó Odalys.

Más adelante, agregó, “en ningún momento sentí miedo, me enfoqué en tratarlos de ayudar y que salieran adelante, hubo un instante de mucha emoción cuando un paciente me dijo que era como un ángel que le había caído del cielo y que estaba muy agradecido por todo el personal de salud que lo habían atendido”.

Los días de aislamiento transcurrieron lentos para un equipo de trabajo que aunque con mucha esperanza de ser negativos, la incertidumbre los invadía.

“Estábamos ansiosos por saber el resultado, los integrantes del primer grupo de esta segunda etapa salimos sin ningún problema, porque fuimos muy responsables y siempre empleamos todas las medidas de protección y cumplimos los protocolos establecidos”, añadió la especialista.

“El nasobuco es fundamental porque es la principal acción para evitar el contagio, salir sólo lo necesario de la casa y cumplir estrictamente con las medidas de higiene y distanciamiento físico”, alertó Figueredo.

Con más de 30 años de experiencia profesional, esta camagüeyana ha cumplido misión internacionalista en la hermana República de Venezuela y Angola, y en la actualidad labora en el departamento de Serología en el Centro Provincial de Higiene en territorio agramontino.

Odalys es una mujer fuerte, de esas que no tiembla ante ningún desafío, que saben decir sí en el momento justo, en los días de miedo, de incertidumbre, pero ella está segura que es parte de los imprescindibles, de esos héroes de batas blancas que hoy se enfrentan al peor enemigo que ataca a la humanidad. En sus manos y con su corazón siempre tendremos esperanza. (Foto de la autora)



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