logo

Por Dayana Cardona González/Radio Cadena Agramonte

Hoy, ocho de octubre, cuando se cumple el aniversario 53 del terrible asesinato del Comandante Ernesto “Che” Guevara, cada cubano, incluidos los niños, lo recuerdan como el gran guerrillero que dio su vida por la justicia y la libertad para los pueblos.

Esa pérdida es recordada con tristeza a lo largo de los años, pero al pasar frente a un mural pintado con la imponente imagen del Comandante Guevara, y ver a una pequeña pedirle a su papá que, por favor, la retrate junto al héroe que peleó por ellos, me doy cuenta que, para nuestros pequeños, también él simboliza amor, lealtad, honestidad, humildad y valentía.

El Che no es solo respetado por los habitantes de esta Isla, que admiramos su firmeza y carácter; el mundo entero lo reconoce y su imagen e ideología se han convertido en símbolo revolucionario de lucha por los derechos y el bienestar de los más pobres.

Yo soy, con orgullo, seguidora de los ideales, la personalidad y la obra de ese excepcional hombre, al que Cuba ama como un hijo, porque aunque nació en Argentina, lazos más fuertes lo unieron a esta tierra, donde vino sin pensarlo dos veces a darlo todo por la independencia.

Luchó el Che para que todos los infantes de la mayor de las Antillas y Latinoamérica tuvieran la posibilidad de acceder a una escuela, un hospital y otros beneficios con los cuales no podían ni soñar en medio de sistemas capitalistas y opresores.

Quiso para nosotros un nuevo comienzo, y como ser humano excepcional pensó al hombre nuevo, ese que sacaría adelante a los suyos y combatiría la injusticia en cualquier rincón del orbe. Estoy convencida de que si algún día lográramos todos esos sueños, el mundo sería un mejor lugar. (Foto: Frank Cardona Soberao)



Comentarios


Tu dirección de correo no será publicada *