Había transcurrido poco más de un año del Pacto de El Zanjón cuando, en agosto de 1879, resonó de nuevo el clarín guerrero en Oriente y en Santa Clara. El 9 de noviembre de 1879 Francisco Carrillo, veterano de la Guerra de los Diez Años, se sublevó en la ciudad de San Juan de los Remedios, de concierto con instrucciones recibidas de Calixto García Iñiguez. Carrillo libró en poco tiempo acciones de importancia y dirigió magníficas cargas al machete, pero tantos y tan señalados afanes resultaron ineficaces por el momento. El general Francisco Carrillo, casi por completo aislado en una contienda desigual, se vio compelido a aceptar del gobierno español puerto libre para abandonar la Isla. Sin embargo, el sacrificio no había sido inútil: aquella rebelión, conocida como La Guerra Chiquita, fue la prueba de que el Pacto de El Zanjón sólo abrió un breve paréntesis en las luchas de los cubanos por la creación de la República.