Margarito Iglesias fue siempre uno de los más recios luchadores por las justas demandas económicas de la clase obrera, y dedicó los últimos años de su existencia a la lucha por la emancipación de los portuarios contra la feroz explotación a que eran sometidos. Acusado y perseguido por la reacción machadista, tuvo que huir hasta ser más tarde detenido en un ómnibus. Los esbirros del capitán Crespo se encargaron de torturarlo y asesinarlo. Su entierro fue una imponente manifestación de duelo y su vida ejemplar siempre será recordada por su entera dedicación a los intereses de la clase obrera. Había nacido en 1892, en el pueblo de San Cristóbal.