Estuvo encabezado por un grupo de jóvenes militares contra el gobierno de Idígoras Fuentes. La conspiración, que culminó con el levantamiento militar el 13 de noviembre, fue conocida con el nombre de “Conspiración del Niño Jesús”, e iba dirigida además contra la corrompida dirección del Ejército que había actuado contra el gobierno de Jacobo Arbenz. Este alzamiento fue aplastado al cabo de varias horas por el gobierno, con el apoyo de aviones de Estados Unidos y de los contra revolucionarios de origen cubano. Aunque fracasó por estar desligado del pueblo, significó una ruptura en la base de sustentación del régimen y, además, entorpeció y retrasó los planes de agresión del imperialismo contra Cuba.