Alberto Durero, pintor y grabador, había nacido en Nuremberg 57 años antes y manifestó su genio en el óleo, la acuarela y el grabado en madera o cobre. Cumbre de la pintura alemana por su profundidad espiritual y la interiorización, el espiritualismo e idealismo gótico. Entre sus obras más famosas se encuentran "La fiesta del rosario" y "El caballero de la muerte".