Martí está en Nueva York, con el ideal de la Patria vivo, con la idea definida de "ir juntando en un mismo espíritu democrático y grandioso a las emigraciones". Desde allí envía artículos y crónicas con sabios consejos y previsores ideales para la vida y el progreso de los países hispanoamericanos a "La Nación", de Buenos Aires; "El Partido Liberal", de México; "La República", de Honduras; y "La opinión pública", de Montevideo. Y en esta fecha acepta el nombramiento de cónsul de Uruguay en Nueva York, que le permitirá, años después, asistir como delegado de ese país a las sesiones de la Comisión Monetaria Internacional Americana en Washington y mantener una activa participación en defensa de la dignidad hispanoamericana.