Por primera vez en la historia del movimiento juvenil mundial se agrupan representantes de países con diferentes regímenes sociales y políticos, provenientes de todas las capas sociales y con tendencias filosóficas y religiosas diversas, pero unidos en su resuelta disposición de luchar por la paz y el derecho a una vida mejor, en contra de los designios agresivos de las fuerzas retrógradas causantes de las guerras. De esta reunión nació la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, que es la mayor y más representativa de las organizaciones políticas de la juventud y agrupa a más de 100 millones de jóvenes. Su tarea fundamental es la ampliación y el fortalecimiento de un vasto frente antimperialista de la juventud y la unidad de acción de las organizaciones juveniles, a lo cual dedica todos sus esfuerzos.