En esta fecha, Cuba se convirtió en el cuarto país del mundo en introducir el transporte ferroviario, pues anteriormente se usaba en Estados Unidos, Inglaterra y Francia, naciones que aventajaban al pequeño archipiélago caribeño desde el punto de vista económico. En una primera etapa el tren no llegó hasta Güines, como se había proyectado, sino a Bejucal, a unos treinta kilómetros de La Habana. Un año después se completó el proyecto. Transportaba tanto carga como pasajeros. El empréstito de la obra era inglés, así como las máquinas y los carros, pero los ingenieros constructores eran estadounidenses. A partir de 1838 se cambió la tecnología inglesa por la norteamericana.