
Camagüey, 29 nov.- La Plaza de los Trabajadores vibró este viernes con salsa, guaguancó y casino durante el XXIV concurso de coreografía Solamente Solos.
El espacio se transformó en una explosión de ritmo y color, donde la danza se erigió una vez más como un acto de celebración, encuentro y resistencia cultural.
El encargado de dirigir esta clase magistral fue el Lic. Gleyner Delgado Nápoles, reconocido bailarín, coreógrafo y ganador del concurso televisivo Bailando en Cuba. Con su maestría y carisma logró que toda la plaza vibrara al compás de los ritmos tradicionales, integrando a niños y adultos en una coreografía colectiva e improvisada.
Como si de un ensayo previo se tratara, los presentes se dejaron llevar por la contagiosa clave, demostrando que cuando suena la música cubana es imposible quedarse sentado. Fue un momento de comunión espontánea que puso de manifiesto la fuerza viva de las raíces sonoras de la isla.

En una entrevista Delgado Nápoles reflexionó sobre la urgencia de cultivar y defender los ritmos autóctonos. “La monopolización de las industrias culturales penetra en lo auténtico de cada pueblo e intenta borrar, en muchas ocasiones, sus sonoridades y danzas tradicionales”, advirtió, señalando que Cuba no es ajena a este fenómeno global.
En medio del jolgorio quedó clara una verdad más profunda: la danza trasciende el simple entretenimiento para convertirse en un acto de memoria. Cada paso, cada giro y cada ritmo que retumbó en la plaza dialoga con una historia que se resiste al olvido. Frente a los procesos de colonización cultural estos gestos cotidianos de cubanía revelan que la identidad se preserva, no solo en los escenarios institucionales, sino en la espontaneidad de un pueblo que baila porque reconoce en esos ritmos una parte irrenunciable de sí mismo. (Texto y fotos: Idaylen Rodríguez Rodríguez/Radio Cadena Agramonte)