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Nuevitas, Camagüey, Palacio de Pioneros Ñico López, educación, orientación professional

Palacio de Pioneros Ñico López de Nuevitas: donde los sueños infantiles encuentran alas (+ Fotos)


Nuevitas, Camagüey, 29 nov.- Frente a la bahía de Nuevitas, donde el mar conversa con el viento y las gaviotas dibujan figuras en el cielo, se levanta un sitio mágico que guarda la risa y la curiosidad de miles de niños: el Palacio de Pioneros Antonio Ñico López. 

Cada círculo de interés posibilita a los escolares conocer mundos nuevos: la biología revela secretos de la vida; el ferrocarril une caminos; el mar enseña paciencia y aventuras. En cada aula un instructor entrega su saber con la esperanza de que algún día germinen profesiones dignas en los corazones infantiles.

Cultivar desde edades tempranas el amor por una profesión es una tarea imprescindible. No basta con reconocer en un niño que canta, baila o pinta tiene la madera de artista, es necesario comprender que la vocación no equivale al talento. El talento es la capacidad de aprender o ejecutar una tarea, mientras que la vocación es el llamado interior que impulsa a seguir un camino. Cuando ambos se unen al estudio, el aprendizaje se convierte en experiencia más plena y significativa.

Por ello, la orientación vocacional debe comenzar desde los primeros grados de escolaridad. En Nuevitas, esa misión se materializa durante décadas en el Palacio de Pioneros Antonio Ñico López, donde numerosos instructores asumen con orgullo la honrosa tarea de guiar a las nuevas generaciones, entre ellos, Griselda Hernández Iglesia, trabajadora ferroviaria, quien recuerda con emoción cómo los círculos de interés se convirtieron en espacios de descubrimiento para los estudiantes.

El investigador Antonio Vázquez Ríos, quien en su infancia fue reconocido por su participación en el círculo de interés ferroviario, destaca que la institución  abrió sus puertas el 18 de junio de 1982. Desde entonces cuenta con círculos vinculados a las ciencias, un anfiteatro con capacidad para 330 educandos, un muelle de hormigón destinado a las prácticas de pesca y a los círculos marítimos, así como un edificio central capaz de acoger diariamente a un centenar de niños y adolescentes.

Allí, donde antes funcionó un Centro Meteorológico que en tiempos de la tiranía batistiana era cárcel de la Marina de Guerra, se cumplió la máxima revolucionaria de convertir cuarteles en escuelas. La remodelación se logró con el apoyo decisivo de trabajadores de las fábricas, instituciones y organismos locales, reflejando el compromiso colectivo con la educación.

Uno de los instructores más recordados es Jorge Miguel Font Nápoles, quien en 1982 resultó seleccionado para dirigir el Círculo de Interés de Pioneros Ferroviarios. Su labor, marcada por el amor y la entrega, permitió que los educandos obtuvieran premios en eventos nacionales y que muchos de ellos se integraran posteriormente al sector ferroviario del municipio. Su legado es testimonio de cómo la vocación, guiada con esmero, puede transformar vidas.

Después de más de cuatro décadas de su inauguración el Palacio de Pioneros Ñico López continúa siendo un espacio ideal donde los sueños infantiles encuentran alas. Por eso, este no es solo un edificio hermoso frente a la bahía, es un símbolo fuerte de la educación cubana, de la capacidad de transformar antiguos muros en horizontes cercanos donde palpita la esperanza. (Celia Serrano Maldonado/Radio Nuevitas) (Fotos: Radio Nuevitas) 


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