Por Olga Pardo San Román/ Radio Cadena Agramonte
Por más de medio siglo el gobierno de Estados Unidos ha mantenido un injusto y criminal bloqueo contra nuestra Isla.
Las autoridades de Washington han obviado la voluntad internacional, expresada en más de 15 votaciones consecutivas ante la Asamblea General de la ONU, y aún adoptan nuevas sanciones económicas, que recrudecen la persecución a las empresas comercializadoras con Cuba, e incluso, vigilan las transacciones financieras internacionales de la nación.
Bajo esta política nacieron, y han vivido, las dos terceras partes de la población cubana actual, enfrentando las duras condiciones que impone el imperio a la isla caribeña, en su genocida intento de derrocar al gobierno revolucionario y con él, eliminar el ejemplo que representa para todas las naciones del mundo, y en especial, para Latinoamérica.
Ante la imposibilidad de acceder al mercado norteamericano –gran consumidor de azúcar y de varios de los productos exportables de Cuba- se une el encarecimiento de las importaciones, pues el bloqueo obliga a adquirirlas en países distantes, o a través de intermediarios.
La economía cubana sufre pérdidas en el orden de los miles de millones de dólares, anualmente, por la prohibición a las empresas y sucursales norteamericanas de comerciar con el país, y el robo de marcas comerciales, como la Havana Club.
¿Cuántos productos pudiera adquirir Cuba en la nación norteña, a precios mucho más bajos que en el mercado internacional? ¿Cuántos no podemos comprar, pues son fabricados, o algunos de sus componentes proceden de ese país?
El gobierno de Washington lleva más de medio siglo intentando asfixiar a Cuba, además de intentar desestabilizar su economía, y tal como lo han expresado en reiteradas ocasiones, rendir por hambre al pueblo.
Y sin embargo no lo han logrado. Tampoco considero que lo consigan, porque la voluntad, las ganas de hacer, y la decisión de seguir adelante de este pueblo, no conocen fronteras.
Todavía no existe un bloqueo capaz de eliminar la determinación de construir una Revolución social, como ninguna otra en la historia de la humanidad.
