La Habana, 31 mar.- Historiadores y guías de turismo recuerdan hoy el inicio de manera formal de las grandes obras de fortificación que definieron el sistema defensivo de la Habana, actuales postales simbólicas para viajeros.
Este acontecimiento ocurrió el ocurrió el 31 de marzo de 1589, cuando el gobernador Juan de Tejeda y el ingeniero militar Bautista Antonelli comenzaron simultáneamente los trabajos del Castillo de los Tres Reyes del Morro y del Castillo de San Salvador de la Punta.
Pese a ello, la historia de las fortalezas en la ciudad comenzó antes con el primer sistema defensivo.
Se trató del Castillo de la Real Fuerza: Su construcción comenzó en 1558 (tras la destrucción de una fortaleza previa en 1555 por el pirata Jacques de Sores) y se considera la fortaleza más antigua de Cuba.
Para el Segundo Sistema Defensivo (Siglo XVIII) enumeran que tras la toma de La Habana por los ingleses en 1762, se inició la construcción de la mayor fortaleza española en América.
Mencionan entonces a la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, que se erigió entre 1763 y 1774 por orden del rey Carlos III para proteger la colina que dominaba el puerto.
Y le siguió el Castillo de Atarés y el Castillo del Príncipe que también formaron parte de esta etapa de refuerzo tras la ocupación británica.
La importancia de estas construcciones es tal que, en 1982, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró al centro histórico de la ciudad y su sistema de fortificaciones como Patrimonio de la Humanidad.
Las fortalezas de La Habana, capital insular, constituyen en la actualidad uno de los principales atractivos para viajeros que sobre todo buscan llevarse una imagen fotográfica de la arquitectura colonial.
Dedicadas unas a la arqueología, como La Punta, a ferias y visitas de turistas, como El Morro y La Cabaña, y otras a la gastronomía, como La Chorrera, las fortalezas habaneras constituyen punto de visita y de atractivo inigualable para quienes llegan a la capital cubana.
La Habana (16 de noviembre de 1519), capital insular, hoy muestra sus fortalezas coloniales con más brillo ante los ojos de miles de viajeros de todo el mundo.
El Castillo de los Tres Santos Reyes de El Morro, se posa sobre una alta roca a la entrada de la Bahía. Las obras duraron 40 años, iniciadas en 1589 y terminadas en 1630.
Por demás, el Castillo de la Real Fuerza comenzó su construcción en 1558 y terminaron sus obras 20 años después, en 1578.
La Punta, junto con El Morro, creó un fuego cruzado contra los atacantes. Se elevó en un saliente, y duró 10 años levantarlo, para terminarlo en 1600, 30 años antes que El Morro.
En tanto, el castillo de San Carlos de La Cabaña comenzó a erigirse en 1763 por orden de Carlos III. Plaza de 700 metros de largo, con un polígono de 450 metros de murallas de bellas líneas.
El Morro, como simplemente se le conoce, tiene forma de polígono irregular, con gruesas murallas, se eleva a 40 metros sobre el nivel del mar y posee baluartes y salientes defensivos.
Y como hecho más distintivo, resultó enfrentar en 1762 a la escuadra inglesa que se apoderó de él y desde allí propició la toma de La Habana que duró 11 meses (hasta el 6 de julio de 1763).
Los viajeros distinguen por sobre la fortaleza su torre de 10 metros, su faro marítimo, que sirvió de atalaya y tuvo varios cambios: al principio alimentado por leña, en 1819 por aceite, en 1928 con acetileno y finalmente desde 1945 con electricidad.
Estas fortalezas son simbólicas, representativas de otras del país como San Pedro de la Roca, en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, o la de origen francés, el Castillo de Jagua, en la centro-sur ciudad de Cienfuegos. (Texto y foto: PL)
