Washington, 2 abr.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó hoy con regresar a Irán a la era de piedra, durante un discurso en el que presumió de avances en la guerra, sin concretar la fecha de su final.
Aunque dijo que el conflicto -iniciado de conjunto con Israel el pasado 28 de febrero- terminará en “dos o tres semanas”, Trump advirtió que no concluirán las hostilidades hasta que se cumplan “todos los objetivos”.
El presidente no escatimó en descalificar y tildar a Irán de ser “los matones del Medio Oriente” y aseguró que de no ser por su actuación, la nación persa habría logrado en breve tiempo el arma nuclear, pese a los argumentos de Irán de que su programa nuclear es pacífico.
Trump celebró el haber roto el acuerdo nuclear alcanzado entre Estados Unidos e Irán en 2015 durante la administración de Barack Obama. Un convenio que incluyó también a China, Francia, Alemania, Rusia, Reino Unido y la Unión Europea.
En su discurso a la nación, de unos 19 minutos, recordó el ataque que ordenó hace menos de un año contra tres instalaciones nucleares de Irán, tras el cual proclamó que su programa fue destruido y que demoraría en reconstruirse.
Sin embargo, esta noche planteó que los iraníes “no tenían intención de abandonar su programa de armas nucleares” y que era “obvio que querían desarrollar tantos misiles como fueran posibles y destruimos”.
“Nadie se había atrevido a ponerle freno (a Irán) y estaban en el umbral de lograrlo”, añadió al seguir justificando la decisión de ir a la guerra, pese a que la mayoría del pueblo estadounidense se opone a la participación de Estados Unidos en un nuevo conflicto en el extranjero.
Según afirmó, los objetivos “son simples y claros” y enumeró que ya fue eliminada la capacidad militar de Irán. “Me complace decir que cuatro objetivos estratégicos casi se han alcanzado”. “Estamos muy cerca”, subrayó.
Además, describió las semanas de bombardeos –que siguen elevando el número de muertos- como “victorias como pocas personas han visto jamás”, de ahí que pidió paciencia, calificando la guerra como una “inversión” en el futuro de los estadounidenses.
APACIGUANDO ÁNIMOS
En realidad, Trump trató de apaciguar los ánimos de la ciudadanía ante el alza de los costos de la gasolina debido a la extensión del conflicto en Medio Oriente. Señaló que sabe que muchos estadounidenses están preocupados por esa razón, pero ese incremento es “pasajero”. Este miércoles el precio del galón del combustible sobrepasaba los cuatro dólares, un número no visto desde 2022.
Estados Unidos nunca había estado mejor. Mencionó el “programa de perforar y perforar”, sin hablar “de los millones de barriles de petróleo que estamos recibiendo de Venezuela”.
Trump comentó que con Venezuela “nos estamos llevando muy bien”. Ellos tienen las más grandes reservas de petróleo y somos totalmente independientes del Medio Oriente, apuntó.
Estamos bien posicionados, añadió al insistir que “no estamos comercializando por el estrecho de Ormuz, ni lo necesitamos”, mientras restaba importancia al cierre de esa vía fluvial que controla Irán, por donde transita el 20 por ciento del comercio de petróleo a nivel mundial.
Y ahí soltó la propuesta: Los países que sí utilizan el estrecho deben velar por la circulación allí, pero “nosotros vamos a ayudar”. Les tengo una sugerencia -bromeó- compren petróleo a Estados Unidos y recalcó que cuando este conflicto termine se abrirá esa vía marítima. Trump alardeó de que la economía es fuerte, está “mejorando cada día” y “muy pronto estará en niveles nunca vistos”.
Al final de la anunciada “importante actualización” en horario de máxima audiencia, los votantes quedaron -si a ellos pretendió dirigirse- con la misma duda: cuándo terminará la guerra. Una pregunta que necesita respuesta, pues demasiado cerca están ya las elecciones intermedias. (Texto y foto: PL)
