La Habana, 6 abr.- La fortaleza de Atarés constituye hoy una de las joyas arquitectónicas para un turismo cultural que cada año crece y llega a Cuba con la finalidad de disfrutar y aprender.
Hace unos cinco años abrió sus puertas a los viajeros luego de un remozamiento y se convirtió en un punto interesante a visitar.
El Castillo de Atarés, construido en 1767, está abierto al público luego de una compleja restauración a cargo de la Oficina del Historiador de La Habana con la cooperación de Italia. La contribución llegó de la ciudad italiana de Vinci.
La obra y segunda vida de la fortaleza, se debió al equipo de la empresa Restaura, a los arqueólogos, cooperativistas y a los alumnos de la Escuela Taller Gaspar Melchor de Jovellanos de La Habana Vieja.
Lo más espectacular del escenario, es la vista de la Bahía de La Habana y poder observar de lejos la cúpula del Capitolio que resalta en medio del barroquismo de una ciudad multicolor.
El Castillo de Santo Domingo de Atarés o Castillo de Atarés es una fortaleza militar parte del sistema defensivo de La Habana, construido por el colonialismo español para proteger la ciudad.
Desde su edificación fue además empleada como sede de la guardia presidencial, prisión y unidad militar, sobre todo en épocas antes de 1959.
Cuando España recuperó La Habana tras 11 meses de ocupación inglesa, decidió transformar a la ciudad en una plaza inexpugnable.
Para ello se construyeron la fortaleza de La Cabaña, en la zona este del canal de la bahía de La Habana, y dos castillos más que venían a completar en forma de triángulo el sistema defensivo, entre ellos el de Atarés.
El Castillo de Santo Domingo de Atarés debe su nombre al entonces gobernador de la Isla, el Conde de Ricla, cuyos padres eran los Condes de Atarés. Su construcción estuvo bajo la dirección del ingeniero Silvestre Abarca, y la intervención del ingeniero belga Agustín Crame.
Este castillo tiene forma de un hexágono irregular, sin baluartes y coronado en sus vértices por garitas también de forma hexagonal.
Posee una pequeña plaza de armas central, rodeada por seis bóvedas a prueba de bombas para alojamiento de soldados, almacenes de víveres, pertrechos y armería.
En sus azoteas aparecen plataformas para el emplazamiento de la artillería pesada, compuesta en su momento por 21 cañones. Lugar ideal para visitar, tomar fotos y admirar una buena parte de La Habana. (Texto y foto: PL)
